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Alimentos caros, salarios bajos

Guillermo
Knochenhauer

 

Las heladas
sin precedentes que cayeron sobre Sinaloa hace quince días evidencian la
vulnerabilidad alimentaria del país por partida triple: ante desastres
naturales, frente a un mercado externo en extremo volátil y por la incapacidad
solvente de gran parte de la población para absorber el alza consecuente de
precios de la canasta alimentaria básica.

La situación
es muy delicada. México perdió este año su autosuficiencia en maíz blanco y habrá
que completar la oferta con maíz amarillo importado a precios exorbitantes,
pero los bajos salarios que prevalecen en el país no alcanzan para que la
mayoría de los asalariados pueda mantener su nivel de consumo alimentario.

Desde 2008,
durante la anterior crisis de precios de los alimentos, el consumo de tortilla
ha disminuido. El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y
Pecuarias (INIFAP) lo atribuye a su encarecimiento.

Lo que sucedió
en Sinaloa y en menor grado en Tamaulipas y Sonora no tiene precedentes desde
el punto de vista climático. Una helada en extremo rigurosa, causó la
pérdida del 90 por ciento de las siembras de maíz y de una proporción aún no
calculada de las hortalizas.

La información
del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) es que se perdió 90 por ciento
de las siembras de maíz, que en términos monetarios se acerca a los 15 mil
millones de pesos, y también se perdió gran parte de las hortalizas. El
gobierno sinaloense estima en 40 mil millones de pesos el valor de las pérdidas
agrícolas del estado.

En vez de las
4 millones 668 mil toneladas de maíz blanco que se esperaba cosechar en abril y
mayo, se levantará el 10 por ciento. La SAGARPA ha propuesto la resiembra de 300 mil
hectáreas siniestradas, FIRA y la Financiera Rural han abierto líneas de crédito a
los productores y las semilleras han ofrecido descuentos; sin embargo, muchos
agricultores no se convencen de volver a sembrar por temor a endeudarse, además
de que la resiembra tendría que completarse antes del 28 de febrero para que la
cosecha esté lista antes de que empiecen las lluvias.

El caso es
que, según las estimaciones autorizadas, por primera vez en varios años, la
producción nacional de maíz para consumo humano será insuficiente. Tendrá que
completarse con importaciones de maíz forrajero, cuya cotización en el mercado
internacional subió 42 por ciento durante los 12 meses del año pasado y lleva
un 15 por ciento adicional en lo que va de este año, más lo que siga acumulándose
cada semana.

El aumento de
precios del maíz en México había sido menor al internacional debido a la
abundancia de la cosecha nacional y a los casi cinco millones de toneladas que
se esperaba cosechar próximamente en Sinaloa. La pérdida de más de 4 millones
de toneladas, tan solo en Sinaloa, ya encareció el maíz que manejan las grandes
comercializadoras, compradoras de la cosecha del primavera verano 2010. Lo que
valía 3,200 pesos tonelada en el Bajío hace unas semanas, ya se vende a más de
4000 pesos, según el monitoreo del GCMA.

El problema es
que la contrapartida del alza de precios adicional que sufrirá la canasta
alimentaria básica, son salarios insuficientes para absorberla. Dos terceras
partes del total de asalariados en México ganan menos de cinco salarios
mínimos, que son 8 mil 709 pesos al mes, que no alcanzan para la alimentación,
vivienda, vestido, educación, transporte y esparcimiento de una familia de
cinco miembros.

Con el
argumento de que la elevación de salarios es inflacionario, a los mínimos se
les aumentó un 4.1 por ciento en promedio para todo 2011, contra una inflación
cercana al 5 por ciento del año pasado. El salario medio de cotización del IMSS
había disminuido 0.8 por ciento en los 12 meses anteriores a octubre del año
pasado.

La contención
salarial no es casual. Se debe a que la estrategia de nuestros gobiernos al
buscar la inserción del país en la economía globalizada, no contempló la
innovación tecnológica como sustento de la capacidad competitiva.

Quedamos fuera
de la llamada “era del conocimiento”, como ha dicho el rector de la UNAM, José Narro; se ha descuidado
el desarrollo de la educación –desde la básica hasta la superior- y el fomento
a la ciencia y la tecnología como recurso competitivo en la economía
globalizada.

Ante ese
descuido, no ha quedado más recurso para ser “competitivos”, que el peor de
todos: mantener los salarios bajos, que ya ni para comprar tortilla alcanzan.

Noé Montes
García, investigador del INIFAP, sostiene que el consumo de tortilla cayó 31
por ciento entre 2005 y 2008; lo atribuye al encarecimiento del producto. ¿De
cuánto más podría privarse la población sin que se exacerbe una crisis social?

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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