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Alternativas contra la pobreza

Guillermo Knochenhauer

 

La pobreza encierra riqueza que puede ser liberada por la
conjunción de algunos factores indispensables. Tres de ellos son el técnico,
para optimizar el aprovechamiento de los escasos recursos (siempre hay algunos
disponibles, a los cuales deben sumarse otros externos); la participación
social con sentido de cooperación, que supone superar viejas causas de
desconfianza y un liderazgo técnica y éticamente capaz, comprometido con la
causa. Con esos elementos se ha logrado transformar las condiciones de pobreza
y nutrición de más de 200 mil personas en la Mixteca-popoloca de Puebla y
Oaxaca durante la última década.

Un reportaje de Ernesto Perea en la página electrónica de
imagenagropecuaria.com, hace constar que esa experiencia “se ha convertido
en un referente de desarrollo para organismos internacionales como la FAO, que
junto con la SAGARPA desde 2008 apuntalaron la iniciativa a través del Programa
Especial de Seguridad Alimentaria”.

Hasta Felipe Calderón ha visitado el terreno de los hechos
para conocer lo que ha logrado una Asociación Civil llamada Alternativas y
Procesos de Participación Social, que encabezan Raúl Hernández Garciadiego y su
esposa, Gisela Herrerías. Raúl
y Gisela viven en Tehuacán, Puebla, hace 30 años y desde esa ciudad han
combatido la pobreza por la poderosa razón de que la consideran una lacra
éticamente inaceptable.

En lo que han logrado hasta ahora se conjuga el binomio con
el que se conoce la asociación civil que formaron: alternativas de soluciones a las necesidades y actividades de la
gente, con su participación, basada
en el desarrollo permanente de sus capacidades, aprendizajes y autoestima.

Se dice fácil, pero el método supone el esfuerzo y la
conciencia de un liderazgo portador de una mística, capaz de transmitirla a gente
dispuesta a participar en el conocimiento de posibilidades técnicas de las que
puedan apropiarse y aplicar a sus condiciones laborales.

Las primeras actividades exitosas de la asociación civil se
concretaron en una caja de ahorros hace 25 años. Lo que hoy se celebra como el
mayor logro de la asociación civil, es que más de 200 mil habitantes de la
mixteca en Puebla y Oaxaca disponen de agua para beber y para riego, lo que les
abrió la alternativa de cultivar -además de maíz y frijol- amaranto, planta que
requiere poca agua, es muy nutritiva y su precio deja un buen margen de
ganancia.

La técnica utilizada para obtener agua es prehispánica: consiste
en evitar que el agua de lluvia se escurra por la pendiente de los cerros,
construyendo terrazas en las que se anegue y se filtre para formar o recargar
mantos freáticos.

El amaranto era desconocido en la región. Se les pidió a los
pobladores que lo sembraran en macetas para que lo conocieran. Ahora se siembra
en 815 hectáreas certificadas como orgánicas, trabajadas por 667 familias
organizadas en 85 cooperativas que integran el Grupo Qualli.

Ese grupo cooperativo es el principal productor de amaranto
en México y

poseedor de una moderna planta en la que se le transforma en
alegrías, galletas, churritos y otras botanas. Su comercialización es a través
de intermediarios y de una red de mil 500 “aliados” que cooperan en el proyecto.
Esas botanas deberían venderse en todas las escuelas primarias y secundarias
como alternativa a las frituras chatarra de marca comercial.

La pobreza,
gestada en la desigualdad desmesurada, es el mayor lastre que pesa sobre las
condiciones económicas, sociales, políticas y hasta ambientales en México. Las
únicas experiencias exitosas en romper el círculo que aprisiona las
potencialidades de los pobres han empezado en comunidades pequeñas que se encuentran
con un agente externo que se gana y mantiene su confianza, les abre
alternativas y facilita la integración de participantes en un proyecto de
superación material, pero a la vez solidario y cooperativo.

En el combate a
la pobreza, las instituciones de gobierno tendrían que empezar por rediseñar
las políticas que favorecen la desigualdad y la concentración de la riqueza,
como es el caso de los subsidios al desarrollo agropecuario. Luego tendrían que
renunciar a su clientela para coordinar sus acciones; mucho se ganaría si se
manejara como un mismo proyecto el agua y la regeneración de los bosques, para
lo cual tendrían que trabajar bajo una misma dirección la Comisión Nacional
Forestal y la Comisión Nacional del Agua. Y tercero, tendrían que adecuar los
instrumentos y los requisitos que piden a indígenas y campesinos, que con
frecuencia se quedan sin apoyos porque no tienen una Clave Única de Registro de
Poblacion (CURP) o les falta Firma Electrónica Avanzada.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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