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Alzas sin precedentes de precios de alimentos

Pronto habrá alzas sin precedentes de precios en alimentos

Guillermo Knochenhauer

 

Invade al mundo una sensación de urgencia de actuar ante el riesgo de una nueva crisis por alza de los precios de los alimentos. Tales advertencias tienen fuerza variable en distintos países, según su grado de vulnerabilidad alimentaria. En México están plenamente justificadas y deberían haberse convertido ya en propuestas para romper con las ineficacias de las políticas públicas durante más de tres décadas.

Hace treinta años, México importaba el 10 por ciento de su alimentación básica, que son los cereales y oleaginosas. Hoy se tiene que comprar fuera el 40 por ciento. Es el resultado de políticas diseñadas sobre falsos supuestos y además, mal implantadas.

Ahora, parte del problema es que el alza de precios en el comercio internacional avanza con la fuerza que le imprimen pequeñas (hasta ahora) caídas de inventarios, la incertidumbre del cambio climático y las fuertes inversiones especulativas.

El mayor problema que se anuncia para México, es que los cereales básicos registran alzas de precios muy superiores en los mercados de futuros (precios de las importaciones) que no han repercutido en el mercado nacional. ¿Cuánto tiempo podrá sostenerse esta situación, considerando que buena parte de lo que consumimos, es importado?

Por ejemplo, en los merados de futuros y considerando el periodo que va de diciembre de 2009 al mismo mes del 2010, el maíz amarillo aumentó de precio 42 por ciento. Ese mismo maíz, de uso forrajero, del que se importa prácticamente la totalidad, en el mercado nacional sólo aumentó su valor en 14 por ciento.

Me explica Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, que la diferencia tan grande de esos aumentos se debe a que la cosecha de maíz blanco en México ha sido buena y los ganaderos lo están comprando en sustitución del amarillo importado que usan como forraje.

En el Bajío, ejemplifica Anaya, el abundante maíz blanco está costando 3,200 pesos por tonelada y el amarillo importado que utilizan los pecuarios les cuesta 3,800 pesos.

Los ganaderos, mejor organizados que los industriales de la masa y la tortilla, se están adelantando a comprar grandes volúmenes de la cosecha de maíz blanco de Sinaloa y del Bajío.

La mayor demanda que representa la competencia de los productores pecuarios por el maíz de consumo humano, ya se refleja en el precio que los molinos y tortillerías del Distrito Federal están teniendo que pagar por las toneladas que reciban después de abril desde Sinaloa o Jalisco.

Se trata de contratos a precios por arriba de 4000 pesos por tonelada. Hace apenas unos días, en enero pasado, la industria de la masa y la tortilla pagaba 3,350 pesos, lo que representaba un 8 por ciento más que en enero de 2010, aumento que la llevó a subir el precio del kilo de tortilla de 8.65 a 9 pesos en promedio.

Cada cien pesos que aumenta el costo de la tonelada de maíz, repercute en un aumento de diez centavos en el precio del kilo de tortilla. Esa fórmula y el imparable aumento del maíz de la próxima cosecha sinaloense, permite estimar que en mayo, el precio de la tortilla en el Distrito Federal será muy cercano a los diez pesos.

En cuatro meses, la tortilla se habrá encarecido en 12 por ciento. Eso, sin considerar lo que también parece un hecho irrefrenable, que es que sigan aumentando los precios de los mercados internacionales de alimentos y forrajes. ¿Qué harán los molinos y tortillerías, y los productores pecuarios –pedir nuevos programas y subsidios? ¿Cómo detendrá el alza el gobierno?

La crisis alimentaria se refiere no solamente al maíz, sino al aumento de precios de cereales, oleaginosas y productos pecuarios. Es internacional y la única protección nacional es dejar de pensar que el mundo nos va a surtir de alimentos.

Hay que asumir que la seguridad alimentaria depende del mejor aprovechamiento de las propias capacidades productivas y que para utilizarlas, hacen falta cambios sustantivos en política agropecuaria, empezando por la visión simplista del campo como un sector aparte de la nación al que hay que subsidiar en su pobreza y rezagos productivos.

Los mayores problemas del campo no tienen solución en el campo, ni sus consecuencias son meramente sectoriales, ni se reducen a la baja competitividad de la mayoría de los campesinos, ni la privatización de recursos públicos en pocas manos en las que se quedan los subsidios que acaparan los grandes agronegocios, han resuelto ni resolverán esos problemas.

Hay que cambiar la política agropecuaria desde su enfoque, y el mayor acicate para ello es la crisis alimentaria que repercutirá muy pronto en alzas sin precedentes de los alimentos en México.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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