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Autodefensa ciudadana

Guillermo Knochenhauer

 

La gente de los municipios de Ocuituco, Ocoxaltepec y Tetela
del Volcán, en Morelos, tiene una buena lección que dar al gobierno de Felipe
Calderón en su guerra al narcotráfico. En esos tres municipios, como en los de
otros estados de la República, se formaron grupos de autodefensa contra la
delincuencia, pero sólo contra aquella que extorsiona, secuestra o roba y al
hacerlo, provoca la inseguridad pública y la mayor sensación de miedo en la
sociedad.

También hay que decir que por justificado y bien
intencionado que sea, la formación de grupos ciudadanos implica que cada quien
se haga justicia por propia mano. Y en ese cada quien caben las más leales,
pero también las más aviesas intenciones.

Lo que tienen de genuino los grupos ciudadanos de
autodefensa contra la delincuencia, es que han surgido ante instituciones que
“están totalmente debilitadas”, según lo ha reconocido Calderón.

La falta de instituciones significa vacíos de autoridad que
grupos organizados de la sociedad tratan de llenar; lo han hecho oligopolios
económicos para sacar provecho de la situación, igual que grupos de
delincuentes, pero también lo intentan comunidades ciudadanas cuando le pierden
el miedo a enfrentarse a situaciones que ya no quieren seguir tolerando.

La prensa ha detectado la organización de grupos ciudadanos
de autodefensa en poblaciones de Michoacán, Guerrero y Chihuahua, (revista
Proceso 22/05/2011). En Guerrero, por ejemplo, opera la Policía Comunitaria
desde 1995, a raíz de la matanza de campesinos en el vado de Aguas Blancas. Cuenta
con 700 elementos y abarca nueve municipios.

Esa policía comunitaria, le dijo a Proceso Asunción Ponce
Ramos, presidente de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias,
“es una institución de los pueblos creada como una forma de justicia cimentada
en un nuevo derecho, distinto al impuesto por el Estado. Vela por la
impartición de justicia, derecho arrebatado al pueblo”.

Con la misma lógica, aunque con otras intenciones, surgió,
por ejemplo, La Familia Michoacana, y en alguna medida, también los grupos
delincuenciales sienten que se están haciendo la justicia que les ha sido
negada.

La justificación de los grupos ciudadanos de autodefensa
contra la delincuencia que más agrede, deberían hacer que Calderón reconsidere su
obcecada guerra a los narcos. Heberto Escobar, de Jumiltepec, Morelos, explica
a Proceso que: “revisamos los autos… que no lleven a gente secuestrada o cosas
que se hayan robado del pueblo. Pero si vemos que llevan droga o armas, no nos
metemos… Los dejamos pasar. Sabemos que existen (los narcos) pero no nos
metemos con ellos. Nuestro problema es la seguridad”.

El narcotráfico no es percibido como el causante directo de
la inseguridad pública y sí lo es la guerra que el gobierno ha emprendido
contra esa actividad. La lógica
sugiere que la guerra al narcotráfico está perdida, entre otras razones, porque
mientras exista demanda por drogas ilegales en Estados Unidos, habrá un negocio
de miles de millones de dólares en el que miles de jóvenes sin futuro estarán dispuestos
a remplazar a los que lleguen a ser detenidos o muertos.

La propuesta más
original de la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad que partió de
Cuernavaca y llegó al Zócalo del DF el 8 de mayo, es el segundo de sus seis
reclamos, por el que pide “el fin a la estrategia de guerra, para asumir
un enfoque de seguridad ciudadana”.

A diferencia de
movilizaciones precedentes, como las manifestaciones de 1997, 2004 y 2008 que
el gobierno no atendió y dejó que la situación siguiera empeorando, la marcha a
la que dio origen Javier Sicilia por la paz con justicia y dignidad, no le pide
a los funcionarios que sean más certeros y eficaces o renuncien, sino que el
gobierno focalice las fuerzas en evitar las extorsiones, los secuestros y los
robos.

Para hacerlo, el
Estado tiene que recuperar fuerza institucional, a partir de otra recuperación
más importante, que es la de la legitimidad y prestigio en el ejercicio del
poder y eso tiene como requisitos una democracia no sólo representativa sino participativa,
que permita combatir en serio la corrupción y la impunidad y recuperar el
tejido social y un futuro con esperanza para la juventud.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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