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Bajas inversiones, bajos salarios

Guillermo Knochenhauer

 

Un indicador inequívoco del rumbo de un país hacia el
progreso o el atraso, es la proporción de su masa salarial en relación a su
Producto Interno Bruto. Las economías prósperas invierten en innovaciones
tecnológicas para ganar en productividad y otras, como la nuestra, ofrecen como
su pretendida ventaja competitiva, los bajos salarios.

El neoliberalismo –modelo que ha servido para concentrar el
ingreso del lado del capital-  impuso en
todo el mundo la tendencia a que cayera la masa salarial en relación al PIB.

Por ejemplo, en la Unión Europea, esa relación bajó de 68
por ciento que era en 1993 a
64 por ciento en 2006 y en Estados Unidos, de 65 por ciento a 63.9 por ciento en
el mismo periodo.

En México los salarios también han perdido importancia
relativa, con la diferencia de que lo han hecho desde proporciones de por sí
muy bajas.

En 1993, las remuneraciones a los asalariados representaban
34.7 por ciento del producto interno bruto y en 2004 habían bajado al 30 por
ciento, como efecto de la modernización neoliberal de la economía.

Desde hace tres décadas, esa “modernización” viene
acentuando la apuesta a la eficacia de los mercados abiertos y del libre
comercio, disque con todo el mundo. Formalmente se le abrieron nuestros
mercados de par en par a más de cuarenta países, pero en la práctica la apuesta
ha sido el intento de convertir las exportaciones de manufacturas (con
creciente proporción de partes importadas) a Estados Unidos en el motor del crecimiento.

En congruencia, la “política económica” del gobierno se ha
limitado a conseguir la estabilidad macroeconómica, que además le sirve para
argumentar que las alzas salariales son inflacionarias. Poco, muy poco se ha
hecho para fomentar el ahorro y las inversiones productivas.

Para sostener el desarrollo del país, e inclusive para exportar
manufacturas a Estados Unidos, no se requieren bajos salarios sino un ritmo
acelerado de innovaciones tecnológicas. La dinámica de inversión (o su
estancamiento) es un fiel reflejo de los esfuerzos y ritmo al que se moderniza una
economía.

Los esfuerzos que se han hecho en México en ese sentido, han
sido mínimos. En lo que va del sexenio de Felipe Calderón, de 2006 a 2010, la
tasa de inversiones productivas apenas creció 1.7 por ciento, que no se compara
con el 8.1 por ciento promedio anual que hubo de 1960 a 1980.

La contraparte de la falta de inversiones son los bajos salarios,
cuya contención ahorra costos laborales pero no fomenta la capacitación, ni la
productividad laboral, ni contribuye al fortalecimiento del mercado interno, ni
de la competitividad empresarial.

El deterioro salarial en México es generalizado. Han perdido
poder de compra los mínimos, pero también el salario medio de cotización del
IMSS y los contractuales al tener ajustes nominales menores a la inflación.

Hasta septiembre de 2010, las remuneraciones en la industria
manufacturera registraban una caída real de 1.2 por ciento en ese año, a pesar
de que la productividad por trabajador ocupado había aumentado 4 por ciento. La
competitividad del sector creció a costa de reducir casi 5 por ciento el costo
de la nómina de obreros y empleados.

A los salarios mínimos se les acaba de aumentar un 4.1 por
ciento en promedio para todo 2011, contra una inflación cercana al 5 por
ciento.

El salario medio de cotización del IMSS había disminuido 0.8
por ciento en los 12 meses anteriores a octubre del año pasado. El salario
contractual es el que ha salido mejor librado, al registrar un aumento promedio
de 4.95 por ciento, en los 12 meses anteriores a octubre pasado.

En resumen, dos terceras partes del total de asalariados en
México ganan menos de cinco salarios mínimos, que son 290 pesos al día o 8 mil
709 pesos al mes, que no alcanzan para la alimentación, vivienda, vestido,
educación, transporte y esparcimiento de una familia de cinco miembros. Tampoco
alcanza para sostener, en el mercado interno, el crecimiento de las inversiones
para la verdadera modernización de la economía, pero no le preocupa a quienes
ven como único destino posible de México, su “plena” integración a Estados
Unidos.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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