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Bajo crecimiento y recursos ociosos

Guillermo Knochenhauer

 

El
alza de precios de granos y del petróleo está presionando los costos de las
empresas mexicanas, dice Claudio X. González Laporte, presidente del Comité de
Estrategia del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios  (El FINANCIERO 26/04/2011). Sin duda, el alza
del crudo y de los cereales también está encareciendo la recuperación de la economía
global. Son como un impuesto adicional.

Además,
hay que atribuirle al alza de esos precios el empobrecimiento casi generalizado
de la calidad de vida en muchos países y la condena al hambre a millones de
seres humanos más.

Al
encarecimiento alimentario y energético se les suele dar explicaciones que
privilegian los datos de alteraciones en la relación entre oferta y demanda, que
sin duda son ciertos. Pero no bastan esos elementos. No explican, por ejemplo, que
los contratos de futuros de maíz amarillo con vencimiento dos meses después,
costaran 238.65 dólares por tonelada en diciembre 31 del año pasado y que anteayer
se cotizaran en 300.18 dólares los que vencen en mayo.

Sólo
un desastre productivo o un aumento exponencial de la demanda explicaría tan
enorme encarecimiento, pero la producción mundial de maíz está en un nivel
récord de 847 millones de toneladas, 5 por ciento más que el ciclo anterior,
según el Consejo Internacional de Cereales.

La
demanda ha crecido a un ritmo ligeramente mayor del 5 por ciento, lo cual ha
reducido los inventarios de 150 millones de toneladas que había en 2008, a 122
millones este mes de abril. Es evidente que esas variaciones no explican el
alza de 21 por ciento en el precio del maíz en lo que va de este año, aumento al
que hay que agregarle el 46 por ciento acumulado en el 2010.

Estas
alzas de precios se explican por la conversión de los granos básicos y del
petróleo, entre otras materias primas, en objeto de especulación. Pero más
importante que el alza de precios, es el hecho de que la especulación vincula
su encarecimiento a la crisis capitalista global.

La
crisis alimentaria -consistente en el alza inmoderada de precios, ajena a las
variaciones de oferta y demanda de los físicos- responde a dos causas
fundamentales: a la presencia del componente financiero en sus mercados y a la
fractura del orden agroalimentario global.

El
componente financiero es el que liga la crisis alimentaria a la económica,
consistente en la quiebra del equilibrio entre inversiones, productividad
laboral, salarios y precios en las economías líderes del capitalismo.

La crisis
económica tiene, entre sus consecuencias, una capacidad global de producir
mercancías mayor que la de los consumidores para comprarlas. Esto hace que
bajen las tasas de ganancia e impide, desde hace 30 años, que la economía
mundial recupere el ímpetu de crecimiento que sólo las inversiones animadas por
la expectativa de obtener máximas ganancias, le pueden imprimir.

Para
desplazar las mercancías con escasos compradores, se puso en práctica el
neoliberalismo que hizo que gobiernos como el nuestro desprotegieran a la
industria nacional ante la competencia externa, que privatizaran empresas
públicas y desregularan las inversiones y el comercio interno, todo lo cual ha
sido aprovechado por las grandes empresas transnacionales.

Ni
el neoliberalismo ni políticas monetarias expansivas han resuelto el problema
de que la capacidad productiva global sea mayor que la de consumo. Esa
diferencia lleva a cantidades colosales de dinero a buscar utilidades en los
mercados bursátiles. El fenómeno se conoce como financiarización; es la relación dominante del capital financiero
sobre el productivo, que entre otros efectos, separa los movimientos reales
entre oferta y demanda de los productos del trabajo de su cotización en los
mercados bursátiles.

La FAO consigna que en 2008, el trigo rojo blando, del que
se producen alrededor de 10 millones de toneladas métricas en el mundo, fue
objeto de transacciones comerciales por un total de 2250 millones de toneladas.

La
especulación en los mercados de cereales tiene el doble agravante de la quiebra
de los sistemas alimentarios del 72 por ciento de los países (tema para otro
artículo), el de México entre ellos, y de que la escasez y encarecimiento de la
comida anima estallidos sociales contra regímenes que actúan por su mera
autoridad.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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