Get Adobe Flash player

Comisión para mitigar el hambre

Enrique Peña Nieto ha creado comisiones intersecretariales para los más diversos problemas, desde la cruzada contra el hambre hasta la de prevención de delitos. En todos los casos se dice qué se propone hacer el gobierno y en todos involucra a la población interesada, pero en ninguno deja claro cómo conseguirá sus objetivos.

El programa insignia de la política social atrajo la atención pública sobre el problema del hambre en el país, que cobra víctimas mortales en número creciente cada año. La muerte por hambre era una rareza extraordinaria en México hace apenas cuatro décadas.

El reconocimiento de que ahora mueran de hambre miles de personas, era un paso necesario para acometer las respuestas que el gobierno, desde su perspectiva, considera posibles o convenientes. Faltan las que tenga que hacer la sociedad.

Como se sabe, la respuesta del gobierno ha sido un decreto, publicado en el Diario Oficial del 22 de enero pasado, por el cual creó una comisión integrada por los titulares de 16 secretarías para “instrumentar” el Sistema Nacional para la Cruzada contra el Hambre (SINHAMBRE).

El rasgo con el que Rosario Robles, titular de SEDESOL, ha querido distinguir a SINHAMBRE de lo hecho en los últimos tres sexenios, es que la cruzada se propone transferirle capacidades productivas a los pobres, en vez de solamente dinero en efectivo, aunque en ese aspecto, el decreto se refiere nada más a los pobres rurales, nunca a los urbanos.

El decreto establece los cinco objetivos de la cruzada: i) Cero hambre, ii) Eliminar la desnutrición infantil, iii) Aumentar la producción de alimentos y el ingreso de los campesinos y pequeños productores agrícolas, iv) Minimizar las pérdidas post-cosecha y v) Promover la participación comunitaria. Sólo el tercero sugiere que habría una transferencia de capacidades productivas a los campesinos pobres.

La “cruzada” elude las causas socioeconómicas de la pobreza y desnutrición de los pobladores rurales. La pobreza rural se explica primordialmente por el hecho de que 23 por ciento de la población nacional –que es el total de la población rural- aporta el 3.8 por ciento al PIB nacional. Vive básicamente con eso, y muy mal repartido.

El factor distorsionante de ese binomio –PIB agropecuario/población- es la población campesina que se dedica, en número excesivo, a las actividades primarias por falta de alternativas en el sector y en el resto de la economía.

En ninguna economía del tamaño de la nuestra y mucho menores, el PIB agropecuario alcanza dos dígitos del PIB total.

Para mitigar, no para resolver la causa estructural de la miseria en que viven millones de campesinos, la cruzada tendría que asumir, entre sus objetivos, dos principales: fomentar la diversificación de actividades en el propio medio rural y elevar la producción y rendimientos promedio de las pequeñas unidades agropecuarias para mejorar, así, la distribución del ingreso rural.

Sólo éste último está contemplado como objetivo de la cruzada, pero implica decisiones políticas fuertes, como la de reasignar los apoyos institucionales que hace décadas que se concentran en los grandes agronegocios, a favor del campesinado pobre.

Las pequeñas unidades agropecuarias tienen gran potencial de aumentar su aportación a la riqueza nacional, pero requieren que se les transfieran capacidades productivas y mercantiles que la política agropecuaria les ha negado al considerarse que los apoyos debían asignarse a quien diera las mayores respuestas productivas.

La cruzada tendría que modificar ese enfoque que marginó del fomento agropecuario a más del 85 por ciento de las unidades agropecuarias del país.

En cuanto a la cobertura “nacional” de la cruzada, cabe insistir en que ni una persona de la población que sufre “pobreza multidimensional extrema y carencia de acceso a la alimentación”, (características de la población objetivo de la cruzada), debería tener que esperar decisiones burocráticas para escapar a esa situación.

El decreto de marras habla de una primera etapa de cobertura de 400 municipios y 7.4 millones de personas y deja a “la Comisión Intersecretarial que se crea por este Decreto” que decida la eventual ampliación de sus beneficiarios.

Una comisión es una buena manera de que nada se haga y a eso apunta el hecho, en este caso, de que los integrantes tengan que ser los titulares de 16 secretarías o cuando menos, los subsecretarios.

Rosario Robles tendría que tener el más absoluto respaldo de Peña Nieto y que para el Presidente fuera su prioridad afrontar el hambre, para que ella pueda reunir cada tres meses a 16 de sus pares.

Lo mejor sería abarcar todo el universo de hambrientos desde el inicio, que Coneval y el INEGI tienen bien localizados en cada municipio del país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

Archivo