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Contra el hambre, mayor altura de miras

El Secretario General de la ONU puso en marcha en junio pasado el Desafío Hambre Cero; lo hizo durante la Conferencia Río +20 para el Desarrollo Sostenible. La FAO, agencia de la ONU, tuvo que hacer lo mismo y en diciembre cambió su meta; ya no será solo reducir, sino erradicar el hambre en el mundo.

Quien dirige la FAO es José Graziano da Silva, el mismo que diseñó y condujo con resultados, la política Hambre Cero en Brasil durante el gobierno de Lula.

En su experiencia, dice Graziano, convocar a un verdadero esfuerzo nacional para erradicar el hambre, logra una respuesta política y social mucho más solidaria y poderosa que el llamado a su mera reducción parcial.

La Cruzada Contra el Hambre que puso en movimiento el Presidente Peña Nieto el 21 de enero, tiene la importancia de que asume la existencia de gente con hambre en México y una estrategia para mitigarla, pero podría tener mayor alcance si ampliara sus miras en al menos dos aspectos.

Uno es el de su población objetivo, que es de 7.4 millones de personas, contra 11.7 millones de mexicanos pobres en extremo, desnutridos y con hambre, que son parte de los 28 millones que vivían en pobreza alimentaria en 2011, casi cinco millones más que en 2008.

La selección de beneficiarios que se hizo, margina a 4.3 millones de personas hambrientas y a más de 20 millones que comen pobremente lo cual es, por decir lo menos, una injusticia que podría evitarse si la cruzada elevara sus alcances.

No hay restricciones presupuestales para hacer un llamado nacional para satisfacer el hambre de cualquier mexicano que la sufra. Hacerlo no depende principalmente de dinero, además de que habría suficiente.

Se puede integrar una buena bolsa de recursos con las millonadas que gastan en asistencia social, sin propósitos ni metas comunes, más de 70 programas federales y 2300 estatales y municipales.

El presupuesto de la cruzada no es lo más importante. Lo explicó bien Rosario Robles, secretaria de Desarrollo Social en entrevista con El Financiero: “la única manera de superar la pobreza es que la gente genere su propio ingreso. Para ello se necesita un entorno económico favorable, un crecimiento económico, empleo, distribución adecuada del ingreso y se requiere también de políticas sociales que vayan más allá de un enfoque asistencialista que no sólo supongan el dar y recibir, sino que supongan la organización de la gente a su capacidad productiva, que es lo más importante.” (El Financiero 6 de febrero 2013).

A pesar de que en efecto, “la única manera de superar la pobreza” es que la gente genere ingresos y de que eso requiere crecimiento del empleo y adecuada distribución del ingreso, la segunda limitantes de la Cruzada es que sólo incide en las políticas sociales pero no en las de desarrollo económico, que son las que tienen que ver con la marginación, las desigualdades, las iniquidades y la pobreza en todos sus grados.

Es evidente que el desarrollo social no depende primordialmente de las políticas sociales, sino del empleo y sobre todo, de la distribución equitativa del ingreso. Un esfuerzo nacional contra el hambre tendría que articular las políticas sociales con las de desarrollo económico, incluyendo las laborales.

La distribución inequitativa del ingreso –resultado de iniquidades aún desde la racionalidad de la productividad económica- es la causa fundamental de que haya millones de mexicanos con hambre, pero en ese aspecto no incidirá la Cruzada.

Sin embargo, la Cruzada es importante porque propone cambiar el enfoque asistencialista de la política social, por la transferencia de capacidades productivas a los pobres, tanto rurales como urbanos. Es un qué hacer diferente al que fracasó en los años que vienen desde el gobierno de Ernesto Zedillo.

Los cómos de la cruzada implican varios desafíos por resolver. Uno es romper inercias burocráticas para lograr que se coordinen las secretarías federales relacionadas con salud, vivienda y educación.

Supone también que haya acuerdos de coordinación con los gobiernos de los estados y que estos vean a la estrategia como algo que les impone responsabilidades y no como fuente de recursos adicionales.

Un tercer desafío es la formación de comités comunitarios para aterrizar territorialmente las acciones. No es la primera vez que se plantea hacer partícipes a los beneficiarios de los programas mediante su integración a comités, a los que la gente acude con desconfianza, prontitud de aprovechar los recursos que sabe que son temporales y reticencias a comprometerse.

La cruzada requiere perseverancia y horizontes de tiempo largos. Tendrá un consejo nacional con representantes de los sectores público, privado, social y académico.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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