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¿Crisis alimentaria o de precios?

Quien considera que el mundo vive una crisis de precios de los alimentos debida a aumentos en el consumo de cereales y en la producción de biocombustibles, piensa que el mercado se encargará de estabilizarlos. Si se incorpora el cambio climático al análisis como “la mayor amenaza para la seguridad alimentaria”, según el Premio Nobel, Mario Molina, es evidente que no hay que esperar a que el mercado resuelva nada y que hay que movilizar todos los recursos productivos disponibles en el país.

El signo funesto del calentamiento global es la incertidumbre de llegar a levantar las cosechas por cambios imprevisibles de lluvias o heladas en cualquier región del planeta. Tal incertidumbre abrió los mercados a la especulación con los precios internacionales de los cereales, sin que hasta ahora se haya presentado una caída significativa de la oferta.

Todo esto ya lo vive el mundo –y México de manera acentuada- desde hace apenas un quinquenio, que es poco tiempo pero suficiente para darse cuenta de la necesidad de cambiar las directrices de las políticas públicas relacionadas con la producción y distribución de alimentos.

El paradigma impuesto por el neoliberalismo y aún prevaleciente, es el que considera al mercado mundial de cereales como alacena del país y al criterio mercantil como único válido para fomentar, con apoyos muy cuantiosos, la producción y comercialización agropecuaria.

Esa política agroalimentaria han beneficiado a unos 70 mil grandes productores, premiados con desmesurados apoyos públicos por su eficiencia. Por otra parte, ha mantenido en condiciones de atraso al resto de los 2.5 millones de campesinos con tierra –en gran parte erosionada- que insisten en hacerla producir sin infraestructura, ni técnicas, ni servicios adecuados.

El otro sector beneficiado es el de las comercializadoras transnacionales, que vinieron a organizar los mercados de cereales en nuestro país al desaparecer la Conasupo; esas empresas también se quedan con grandes subsidios dedicados a la comercialización de cereales.

Todo eso tiene que cambiar. A la naturaleza hay que empezar a reconocerla como más poderosa que cualquier interés comercial, para abandonar las inercias en políticas agroalimentarias.

Por lo pronto, en vez de seguridad alimentaria basada en tener divisas para importar la cantidad de granos que determinen nuestras “(des)ventajas comparativas”, hay que alcanzar la soberanía en esa materia, entendida como la disponibilidad nacional de alimentos en volumen tal, que las importaciones no sean determinantes en la suficiencia del abasto. Ahora lo son los 14,874,420 toneladas de maíz, trigo, sorgo y frijol que se importaron en 2010, contra los 33,500,252 que se produjeron ese año en el país (cálculos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas).

Esa dependencia en 42 por ciento del abasto externo, nulifica la autodeterminación soberana de México en su alimentación. Por eventos climáticos extremos durante 2011, que causaron pérdidas extraordinarias en agricultura y ganadería, las importaciones necesarias elevarán este año el índice de dependencia del mercado externo.

La eventualidad de que la oferta de cereales en el mercado externo llegara a escasear, es altamente probable. Estados Unidos, que es el granero del mundo, tiene 30 por ciento de su territorio en condiciones de sequía y ha declarado en situación grave al 12 por ciento. La siembra de maíz, que debió comenzar en noviembre, carece de semillas porque su producción se redujo entre 25% y 50% a causa de la sequía del año pasado en el medio oeste y las grandes planicies.

El clima cálido y seco en América del Sur amenaza la cosecha de esa región. También Europa, África y el norte de China padecen sequía. Aunque tales condiciones no han provocado una crisis de desabasto alimentario, si animan la crisis de precios de los alimentos.

Al cierre de 2011, por ejemplo, el algodón, el azúcar, el trigo y la soya, costaban entre 33% y 70% más que en su punto más bajo de 2010 y el precio del maíz estaba casi al doble que en la primera mitad de 2010. Las variaciones de oferta y demanda de esos bienes no explican tan grandes alzas.

El riesgo ambiental y la especulación de precios obligan a prevenir la crisis productiva de alimentos en México, movilizando todos los recursos físicos (se han dejado de sembrar casi 7 millones de hectáreas) y a los campesinos, poniendo en primer plano el propósito de avanzar hacia la soberanía alimentaria y la eficiencia social, por encima del criterio mercantil.

Se anuncia que miles de campesinos se manifestarán en la ciudad de México el 30 y 31 de enero para exigir la reorientación de las políticas públicas hacia el sector rural.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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