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Defender a la sociedad de la delincuencia

La Sexta Cumbre de las Américas tuvo mayor importancia que las precedentes. La reunión fue en Cartagena, Colombia, el fin de semana pasado. Por primera vez se abrió la discusión entre presidentes, del enfoque policial de la lucha contra el narcotráfico que fue impulsada por el presidente Nixon de Estados Unidos hace casi medio siglo.

El tema lo abrieron los presidentes de Guatemala, Otto Pérez, de Colombia, Juan Manuel Santos y de Costa Rica, Laura Chinchilla que se niegan a seguir sacrificando vidas y recursos para tratar de obstaculizar el tráfico de drogas a Estados Unidos.

El supuesto con el que se impuso ese enfoque en todo el mundo, es que la prohibición acabaría con el negocio de las drogas. La revisión de su fracaso lleva por lógica, a pensar en alternativas.

El presidente guatemalteco propuso, en la cumbre, despenalizar el consumo de algunas drogas. Años atrás han propuesto lo mismo varios premios Nobel, expertos latinoamericanos y los expresidentes Cardoso de Brasil, Gaviria de Colombia y Zedillo de México.

El Presidente Barack Obama se opone a la idea con un argumento que esgrimió en la cumbre y que burla la inteligencia latinoamericana: su alegato es que la mejor forma de combatir el narcotráfico es con un Estado de derecho “donde exista una estructura policial y de procuración de justicia que funcione, así como una economía en crecimiento”.

Esas estructuras funcionan razonablemente bien en Estados Unidos y no obstante, es el mayor consumidor de drogas en el mundo, pero también es el principal beneficiario financiero del negocio. Su Estado de derecho opera con eficiencia para administrar el inmenso negocio de las drogas y armas, no para combatirlos.

El Informe del Centro Carter y del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral subraya, refiriéndose a Colombia y otros países latinoamericanos, que nada es efectivo en el combate al narcotráfico si “no se enfrenta la vinculación de la criminalidad con los partidos y el poder político y económico”.

Falta un informe semejante sobre Estados Unidos que pruebe que también allá, como acá, “las redes criminales organizadas dependen de sus relaciones con personas del mundo legal”. El caso es que sin el acuerdo del mayor consumidor de drogas, receptor de miles de millones de dólares del negocio y proveedor de armas a los traficantes, la despenalización del consumo de ciertas drogas como solución al narcotráfico, se ve lejana.

Sin embargo, es importante que presidentes y jefes de estado discutieran, por primera vez, otros enfoques del problema con la idea de reducir la violencia y la corrupción de la guerra al narcotráfico y de asumir que las drogas son, ante todo, un asunto de salud pública.

Refiriéndose a México, el Presidente Pérez, de Guatemala ha dicho, quizás con la expectativa de atraer al gobierno de Calderón a su causa, que “toda la sociedad mexicana tiene derecho a pedirle al mundo una política mundial de combate a las drogas más científica, más humana y más efectiva”.

El presidente Pérez no tuvo eco en el presidente Calderón, quien no se ha sumado a la idea de construir un nuevo enfoque del problema. En la Cumbre de las Américas propuso la creación del Centro Interamericano de Lucha Contra el Crimen Organizado.

El problema del narcotráfico en México es incomprensible si se elude la vinculación entre criminalidad, política y poder económico a la que se refiere el Centro Carter; soslayan esos nexos sectores del gobierno, de los partidos, legisladores, algunos banqueros y empresarios que no buscan explicaciones que conocen de sobra.

Somos testigos en México de cómo el crecimiento del negocio de las drogas ha elevado los niveles de corrupción de las instituciones de seguridad y justicia, además de contribuir al debilitamiento de otras áreas de gobierno y de haber introducido el miedo y alterado valores en la convivencia social.

Los candidatos presidenciales se han referido al combate al narcotráfico, pero como en muchos otros temas, no acaban de perfilar la que sería su estrategia. En lo que parecen coincidir, es en que no sea el enfrentamiento armado a los cárteles el que concentre los mayores esfuerzos.

Josefina Vázquez Mota ha dicho que el Ejército seguiría en las calles, pero que concentraría los esfuerzos en combatir delitos como los secuestros, extorsión y asaltos. Enrique Peña Nieto también ha dicho que se concentraría en combatir esos delitos.

Para Andrés Manuel López Obrador, las raíces del narcotráfico están en la marginación, el desempleo y la pobreza, aunque el Estado está obligado a combatirlo con la ley.

Es obligado que el gobierno concentre esfuerzos en defender a la sociedad mexicana, en vez de hacerlo en dificultar (que no impedir) el narcotráfico a los Estados Unidos.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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