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Detener la perniciosa violencia

Tiene que detenerse la violenta situación que vive el país antes de que sea demasiado tarde para revertir los efectos perniciosos contra las instituciones y contra la cohesión social que ha provocado la manera en que el gobierno de Felipe Calderón planteó y desarrolló su guerra al narcotráfico.

La secuela de muerte, inseguridad pública, impotencia del Estado y desgarramiento de la cohesión social han dado lugar a que vayan arraigando la amenaza y la impunidad en la política, en la economía y en la vida ciudadana, sobre todo entre los jóvenes.

La descomposición política e institucional alcanza al pacto federal: expertos en seguridad pública coinciden en que haber traslado las decisiones en esa materia a operadores policiales y militares, significó un énfasis desmedido en el despliegue de la fuerza policiaca y militar.

Esas fuerzas deberían haber sido sólo un recurso complementario de una estrategia en la que debieron destacar aspectos como la investigación de inteligencia y el combate efectivo a la corrupción y a la impunidad.

El despliegue de fuerza militar por encima de cualquier otro recurso, ha provocado regresiones en derechos humanos, como lo han señalado observadores internacionales y nacionales.

El predominio de las fuerzas armadas en la guerra a la delincuencia también ha propiciado el avance de la intervención militar en el gobierno federal, en los estatales y municipales, lo cual ha debilitado la institucionalidad civil de la federación.

Si quiere detener ese proceso, el futuro Presidente tendría que echar mano de toda la autoridad que pueda reunir, para regresar al Ejército y a la Marina a sus funciones constitucionales.

En estados como Nuevo León, la presencia militar representó un alivio ante el avasallamiento impuesto por la delincuencia a los ciudadanos; si en tales circunstancias no puede prescindirse de las Fuerzas Armadas, tendrían que asignársele solamente misiones propias de su naturaleza, bajo la autoridad civil.

Enrique Peña Nieto, sin embargo, no ha sido claro en apelar a la Constitución para definir el papel que le asignaría su gobierno al Ejército y a la Marina en materia de seguridad pública. Como señala Ernesto López Portillo (El Universal, 17/10/2012), la inercia favorece el avance de una seguridad autoritaria apoyada en la fuerza.

Pero no sólo la institucionalidad ha sido perniciosamente afectada por la manera en que se concibió y organizó la guerra al narcotráfico; ante las profundas fracturas sociales y la debilidad o ausencia del Estado, el poder corruptor de la criminalidad va arraigando en sectores cada vez más diversos de la sociedad.

Por ejemplo, en muchos grupos dedicados a la venta de droga al menudeo en el Distrito Federal, participan generaciones de una misma familia, como abuelos, padres e hijos, primos y tíos.

El estudio “Los Perico: un ejemplo de cómo las familias se vinculan al comercio de drogas a menudeo”, hecho por Carlos Alberto Zamudio, detalla el caso de una familia de Iztapalapa dedicada a la venta de estupefacientes, su estructura y las posibles causas de que este ilícito se cometa desde el núcleo familiar.

Informes de la PGJDF confirman que este fenómeno es común y que las narcotienditas son atendidas por los miembros jóvenes de la familia, repartidos en turnos, trabajo por el que reciben un sueldo fijo.

Según Luis Jorge Garay, investigador de la Fundación Soros, “por lo menos 50 por ciento de la juventud está desempleada, pero más grave que eso es que todo su acceso al derecho como ciudadanos está fracturado. A medida que avanza el proceso, los proyectos de vida legales son ausentes para gran parte de la juventud” (Reforma, 28/10/2012).

En la medida en que la violencia se esté volviendo parte del entorno “normal”, ante la sociedad se debilitan las leyes, las autoridades y el respeto mutuo, necesario en la convivencia civilizada.

Al adaptarse a la lógica del más fuerte, parte de la sociedad se inclina a protegerse ejerciéndola. En esa lógica, grupos desesperanzados se comportan con desprecio por los demás, abusan de la fuerza y lo hacen con la confianza de su impunidad.

Revertir tales predisposiciones a conductas antisociales, exige salir del estancamiento económico, recuperar terreno de acciones comunes que merezcan el apoyo de las mayorías del país y reforzar la gobernabilidad, actualizando el Estado de derecho. Se requiere un gobierno con autoridad, que no se confunda con endurecimiento autoritario del gobierno.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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