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El problema es demanda, estúpido

La crisis tiene variables externas sobre las que poco podemos hacer como país, pero también hay condiciones internas sobre las que hay algún margen, aunque no muy amplio, para actuar.

Al mundo lo aqueja un exceso de liquidez y de capacidades productivas ante mercados estancados o en contracción. La volatilidad de estas semanas tiene que ver, sobre todo, con la desaceleración del crecimiento de China, (al no poder seguir basando su crecimiento en exportaciones) por lo que ha reducido sus importaciones (básicamente de commodities) en 14.6 por ciento en los primeros siete meses de este año, lo que deja en graves problemas a sus proveedores; Europa estancada por la austeridad prolongada, también es una consumidora en contracción.

En el caso de México, es vital lo que suceda en relación a Estados Unidos. La apreciación del dólar dejará sentir sus efectos en México un poco más tarde; por lo pronto, los dos factores que le pegan directamente a la economía mexicana son la baja en el nivel de las exportaciones de manufacturas y sobre todo, la caída en el precio del petróleo, ambos fenómenos por baja demanda que se traducen en menores ingresos de divisas, necesarias para solventar las importaciones con las que se mueve la planta productiva, sobre todo el sector exportador.

Las exportaciones de manufacturas son el motor principal del crecimiento desde la apertura comercial y financiera emprendida hace tres décadas, pero la mayor parte de sus componentes son importados.

Exportamos importaciones, sin duda en mayor volumen, pero no han servido para poner la cuenta corriente de la Balanza de Pagos en superávit y muy poco para integrar cadenas productivas internas, que más bien se han perdido.

Tanto el déficit comercial externo como la pérdida de cadenas productivas limitan el potencial de crecimiento de la economía nacional.

El déficit comercial externo se convirtió este año en un problema para la Balanza de Pagos. Hasta 2014 y durante muchos años antes, la entrada de capitales fue suficiente para compensar ese déficit estructural; ese año fue de 26 mil 453 millones de dólares, pero el superávit de la cuenta de capital alcanzó 57 mil 621 millones de dólares.

Por eso aumentaban las reservas del Banco de México (¡en vez de las inversiones productivas!) y se hablaba del superpeso en su paridad ante el dólar.

En el primer trimestre de este 2015, el superávit de la cuenta de capital no alcanzó para cubrir el déficit de la cuenta corriente, que fue de 9 mil 446 millones de dólares; se disponía solamente de 7 mil 401 millones de dólares para equilibrar la balanza de pagos, por lo que hubo que echar mano de las reservas del Banco de México.

Aún no hay datos sobre el superávit de capital en el segundo y tercer trimestres de 2015. Según la Cepal, rubros como el de inversión extranjera directa a Latinoamérica vienen a la baja desde 2014. Aunque México sea de las economías que atraen más inversiones, en el contexto de la crisis global disminuirán.

Es en ese sentido que la balanza de pagos constriñe el potencial de crecimiento de la economía mexicana, y la eficacia de las políticas públicas. Por ejemplo, en contraste con el comportamiento flojo de las exportaciones durante el primer semestre, el mercado interno creció más de lo previsto. Hubo más compras en los supermercados y hasta de coches.

El problema es que una mayor demanda interna puede convertirse fácilmente en mayor déficit entre exportaciones e importaciones que la cuenta de capitales no alcance a cubrir.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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