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Elevar el ingreso de la población

México está metido en la crisis económica global con todo y sus propios rezagos y desafíos. Ante la problemática mundial tenemos muy poco qué decir y mucho –demasiado- de qué cuidarnos; en lo interno, donde radican los grandes problemas nacionales, hay márgenes para actuar.

En el mundo se viven tiempos en los cuales, cantidades inmensas de dinero buscan oportunidades de inversión y ganancias que estan escasas en las actividades productivas; son tiempos en los que las empresas manufactureras tienen que competir ferozmente por conquistar y conservar mercados que se estrechan en vez de crecer debido a lo cual, varios gobiernos tratan de proteger su planta productiva y aislar a sus consumidores de la competencia transnacional.

México es uno de los países que más depende de tales circunstancias externas: el valor de las exportaciones, sumado al de las importaciones, equivale al 69 por ciento del Producto Interno Bruto de 2012, según el banco HSBC; esos mismos factores dan cuenta del 19 por ciento del PIB brasileño y del 48 por ciento del de China.

El comercio exterior adquirió tan descomunal peso en nuestra economía bajo el dogma neoliberal y el lema salinista de que el único destino posible de México es su plena integración a la región norteamericana que comanda Estados Unidos.

El correlato de la desmedida dependencia externa es la pobreza del mercado interno, igualmente descomunal. Al presentar el “Informe de evaluación de la política de desarrollo social 2012”, Gonzalo Hernández Licona, titular del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) refirió que el ingreso de 11.7 millones de personas es menor al valor de la canasta alimentaria y 52 millones de mexicanos sufren algún grado de pobreza, es decir, 3 millones más que en evaluaciones anteriores.

Tal pobreza contribuye a explicar que el PIB per cápita sólo haya aumentado 1.2 por ciento en promedio anual entre 1990 y 2010. Con tan bajas tasas no pueden crecer ni el país ni mejorar la calidad de vida de las personas.

El propio Coneval ha concluido, desde su informe 2011, que “será difícil reducir la pobreza, si no se llevan a cabo políticas para incrementar el ingreso real de la población de México”. ¿Cómo hacerlo?

Cientos de programas asistenciales han fracasado en elevar el ingreso de los pobres. El Coneval evaluó recientemente 273 programas federales y 2 mil 391 estatales supuestamente diseñados para combatir la pobreza rural y urbana. La conclusión la ilustran los datos sobre el avance de la pobreza consignados párrafos arriba.

Lo que se tendría que combatir es la desigualdad, que es el verdadero problema y uno de los mayores de México. Es claro que un país instalado en la concentración del ingreso está condenado a no progresar ni económica ni socialmente. Hasta el Banco Mundial lo ha señalado en el caso específico de México, al que considera entrampado en la desigualdad.

Una manera precisa de medir la desigualdad para entender algunas de sus posibles salidas, es la proporción de la masa salarial en la riqueza nacional. Habría que revertir el enorme deterioro que ha sufrido ese indicador en México.

En efecto, mientras que en 1991 los salarios representaban el 39.79 por ciento del Producto Interno Bruto (y no el 69.9% como en Europa), el INEGI acaba de informar que la masa salarial representa ahora apenas el 27.6 por ciento del PIB.

El camino más eficaz para aumentar el ingreso de la población, es que la masa salarial recupere el terreno perdido y siguiera avanzando. Una oportunidad fue la reforma laboral recién aprobada; se perdió porque tanto la iniciativa original del gobierno como las modificaciones que se le hicieron en el proceso legislativo, destacaron el propósito de elevar la productividad laboral, pero omitieron relacionarlo con el tema salarial.

La desigualdad es un pesado lastre en los esfuerzos para hacer crecer la economía, y también es la mayor causa de discordia política y social.

Enrique Peña Nieto se prepara para enfrentar la desigualdad y el encono político y social a que da lugar, reunificando el manejo de la seguridad pública con el de la política interior desde la Secretaría de Gobernación.

En los viejos tiempos del PRI, esa combinación dio lugar a la represión, no sólo de la delincuencia sino también de la oposición política. ¡Con que no volvamos a los tiempos de Gustavo Diaz Ordaz…!

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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