Get Adobe Flash player

¿Es México un país de clases medias?

Según el presidente Calderón, “una segunda transformación profunda que se está dando en México, es que nos estamos convirtiendo en una nación de clase media”. Si fuera cierto, si las clases medias estuvieran creciendo, sería una transformación profunda y sin duda positiva para el país. Supondría que hemos superado ancestrales desigualdades sociales.

Según dijo el todavía presidente durante su reciente visita a Washington, “los hogares mexicanos han mejorado su acceso a vivienda, a automóviles, a bienes duraderos como electrodomésticos y computadoras, servicios de salud y de educación, y entretenimiento, todos los cuales son productos básicos de la clase media del mundo”.

Ojalá fuera cierto que “los hogares mexicanos” y no sólo una minoría, tienen mayor poder de compra, celular, que consiguieron un crédito hipotecario y que el dinero les alcanza para más.

México estaría en la ruta del progreso, no sólo material sino social y político, porque las clases medias constituyen el mercado más importante con que puede contar una economía pero además, sus posiciones ideológicas y políticas constituyen el alma de las naciones.

Sociedades con extensas clases medias tienen tres características muy favorables: altos ingresos promedio, igualdades básicas en oportunidades y resultados, y mayor capacidad cultural e institucional para solucionar conflictos.

Identificadas por sus ingresos, las familias de clase media cubren enteramente sus necesidades y deudas con el 75 por ciento de sus percepciones y pueden disponer a su entera libertad del resto.

Son mayoritariamente asalariadas. Por tanto, un indicador fiel de su expansión o contracción, es la participación de la masa salarial en el Producto Interno Bruto.

Las clases medias crecieron en casi todo el mundo, México incluido, durante los años que siguieron a la segunda guerra mundial y hasta 1970; la economía crecía y sus beneficios se repartían bien, al estar enganchados los avances en productividad laboral con los salarios.

Desde hace décadas, la constante en muchos países ha sido la disminución de la masa salarial en proporción al PIB. Su máximo histórico en México lo alcanzó en 1991, que fue de 39.79 por ciento. Según el Anuario Económico y Financiero 2012, los salarios absorbían el 29.36% del PIB en el 2000, apenas el 27.15% en 2011 y siguió bajando, según el INEGI, al 27.6 por ciento actual.

Si el pastel se achica significa que si los asalariados en que está pensando Calderón mejoraron sus ingresos, no pueden ser mayoría y significa también que en la medida de su mejoría empeoraron las condiciones de la mayoría.

Es tendencia a la polarización es la opuesta a la expansión de las clases medias, que crecen donde los arreglos políticos e institucionales hacen que disminuyan las desigualdades. Ellas son la demostración de que para crecer, hay que repartir.

Las clases medias son también importantes desde el punto de vista político, porque su ideología es portadora de valores en los que caben las expectativas, las ilusiones y las esperanzas de la inmensa mayoría de las sociedades y por supuesto, de los mexicanos.

Representan los prototipos a seguir, los modelos de participación social y de prestigio cultural. En ese sentido, las clases medias son el vínculo que articula la estructura social y por lo mismo, un factor clave para mantener la estabilidad en la sociedad.

Por lo mismo esos sectores son también, sin excepción, el origen de movimientos contra el orden establecido, cuando se cierran los canales de movilidad social.

Yo soy 132, como los “indignados” en Europa y antes en la primavera musulmana, son movimientos de jóvenes clasemedieros que ya no se ilusionan con la idea de progreso fincada en su movilidad social ascendente.

Se dan cuenta de que en el estancamiento económico, los gobiernos se han inclinado a proteger a los grandes intereses económicos, principalmente a los financieros, antes que asegurar el bienestar social.

Ello ha erosionado en todas partes el papel de las clases medias como portadoras de valores de unidad, y al mismo tiempo las va convirtiendo en opositoras cada vez más amenazantes para el orden establecido.

Ningún régimen se puede dar el lujo de perder a las clases medias y considerarse democrático. Ni el PRI de los tecnócratas neoliberales ni mucho menos los dos sexenios del panismo, han sabido comunicarse con las clases medias y con las populares.

Para salir del estancamiento económico y reforzar la gobernabilidad, el Estado tendría que recurrir a esos sectores para recuperar terreno de acciones comunes que merezcan el apoyo de las mayorías del país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

Archivo