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Estado de derecho, ausente en el debate

Lo más probable es que el segundo debate entre los candidatos presidenciales no altere las preferencias del electorado. Aunque los cuatro aspirantes adelantaron propuestas, ninguno ofreció un orden articulado de prioridades.

Los cuatro se dedicaron a sus propósitos mediáticos: Enrique Peña Nieto, a no cometer errores; Andrés Manuel López Obrador, a desvirtuar su imagen de rijoso; Josefina Vázquez Mota, a atacar para tratar de aminorar su desventaja electoral y Gabriel Quadri, a presentar propuestas “ciudadanas” como si él no sirviera a intereses políticos.

En este debate hubo más propuestas que en el primero, pero ninguno de los candidatos tuvo capacidad de articular temas cruciales. Uno de ellos es el deterioro del Estado de derecho. ¿Cómo hablar de crecimiento económico y de desarrollo sin tomar en cuenta el descrédito de las instituciones, particularmente las del sistema judicial, como causa relevante de la falta de inversiones para crecer?

Las empresas –nacionales y extranjeras- analizan el Estado de derecho antes de invertir. El World Economic Forum, institución que ha construido indicadores para medir el clima de negocios en 139 países, coloca a la administración de la justicia en México y sus componentes, cien o más posiciones abajo del primer lugar.

El deterioro nacional en esa materia lo vivimos todos en casi cualquier ámbito de la vida pública, conscientes de la debilidad de las leyes y de las garantías de seguridad ciudadana, de libertad y a fin de cuentas, de convivencia en paz. Crecientes grupos, sobre todo de jóvenes, optan por  sobrevivir al margen y en contra de las leyes.

Restablecer la justicia a cargo del Estado de Derecho es uno de los mayores desafíos, por ser determinante de otros, del próximo gobierno. No obstante, ninguno de los candidatos ha hecho un planteamiento al respecto, ni de su articulación a problemas tan extendidos como el de la corrupción.

México también tiene pésima calificación internacional por lo extenso de la corrupción y en lo que toca a la ineficacia burocrática. Al respecto, Andrés Manuel López Obrador ha hecho un compromiso mayor del combate a la corrupción y Enrique Peña Nieto, de la eficacia del gobierno.

López Obrador ofrece que le quitaría 300 mil millones de pesos anuales a sueldos y prestaciones de los altos mandos de todo el poder ejecutivo y sus dependencias, y otros 300 mil millones de pesos a los precios alzados y demás cochupos burocráticos. Ese dinero lo usaría como parte del capital semilla para animar las inversiones privadas y sociales en actividades productivas.

Bien, pero el combate a la corrupción necesita, además de un compromiso moral y buena fe (en Dios y en el pueblo), instituciones eficaces; tendría que contar con un sistema jurídico medianamente confiable, dotado de normas actualizadas y autoridades respetables que las apliquen. Lo primero es que policías y jueces recuperaran un mínimo indispensable de confiabilidad, y eso no se lograría de la noche a la mañana.

¿Cómo haría López Obrador para cumplir su promesa, genuina según mi percepción, de inaugurar una era de reconciliación y de unidad, que permita formular un nuevo contrato social en que lo justo no sea lo que responda sólo a intereses de los poderosos y que restablezca las garantías perdidas en seguridad, tranquilidad y civilidad?

La propuesta de Peña Nieto para elevar la eficacia del gobierno como promotor de inversiones y crecimiento productivo, es que el Ejecutivo tenga el apoyo del Congreso y si es incondicional, mucho mejor.

Para conseguir el mando del Ejecutivo sobre el Congreso, siendo gobernador del Estado de México y teniendo de su lado a la bancada del PRI en la cámara de Diputados, Peña Nieto insistió en restablecer la cláusula de gobernabilidad (asignarle al partido con mayor votación los disputados plurinominales que le faltaran para tener mayoría absoluta). A ello se opusieron los propios priistas, pero del Senado, coordinados por Manlio Fabio Beltrones. De ahí lo ramplón de la reforma política.

De ganar, Peña Nieto insistiría en acabar con el gobierno dividido y en restablecer la supremacía del Poder Ejecutivo sobre el legislativo y el judicial.

Restablecer la hegemonía del poder Ejecutivo puede generar la ilusión pasajera de orden, pero no implica la voluntad de abatir la corrupción y los rezagos y lastres del país ante los mexicanos y el resto del mundo.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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