Get Adobe Flash player

Gobernabilidad maltrecha

Conforme nos acerquemos al centenario de la promulgación de la Constitución de 1917, se irán multiplicando los llamados a un congreso para pactar una nueva.

A la que está vigente se le han hecho tantas reformas y adiciones, que se han desfigurado objetivos y el proyecto de nación que debería contener y proyectar.

El problema no es tanto la cantidad de reformas hechas -574 en 97 años- sino que durante las últimas tres décadas se modificaron los objetivos del desarrollo en sentido contrario a los propósitos sociales que le dieron origen.

Eso ya no es reforma, sino desconocimiento del pacto que dio lugar a la Constitución misma, sin que se hubiera alcanzado un nuevo acuerdo para hacerlo.

Como dice Diego Valadés, las reformas que se le han hecho a nuestra Constitución durante los últimos 30 años han sido para adaptarla a los programas sexenales, en vez de que las políticas de gobierno se ciñeran a  las disposiciones constitucionales  (Reforma, 2 de febrero 2014).

Durante esas tres décadas se cambiaron en la Constitución (entre otros aspectos) el orden político, el federalismo y la responsabilidad rectora del Estado conforme al dogma neoliberal.

En consecuencia, se dejaron perder la idea de nación y los ideales populares de justicia, y se creó un orden institucional que está siendo peligrosamente rebasado en su incapacidad de gobernanza ante los reclamos sociales de certezas básicas en seguridad, empleo e ingresos.

La Constitución constituye –valga la redundancia- las normas de convivencia y el orden institucional que vigila y sanciona su cumplimiento. Eso desde el punto de vista jurídico.

Desde la perspectiva política, la Constitución es factor de unidad a condición de que contenga objetivos de desarrollo que sean socialmente significativos para las mayorías.

Mientras los objetivos constitucionales marquen el rumbo del desarrollo y expresen una imagen de nación y de progreso que entusiasme y pueda ser compartida, contribuirán a mantener la gobernabilidad.

En México, como en cualquier nación, la Constitución y sus instituciones promueven intereses particulares, unos predominantes sobre otros según el equilibrio dinámico de poder.

El problema de ingobernabilidad surge cuando los ordenamientos jurídicos e institucionales se reducen a la finalidad única o francamente preeminente de servir a los intereses dominantes.

Intereses como los de grupos financieros trasnacionales, empresas en telecomunicaciones, cadenas comerciales y algunas ramas de la manufactura, han aumentado desmedidamente su poder en México a costa de la sociedad y del Estado.

A ello se debe en gran medida, el déficit creciente de gobernabilidad que observamos todos los días en instituciones públicas rebasadas por problemáticas no resueltas y por la insubordinación social creciente ante la desesperanza.

 

A nadie le sirve un orden institucional rebasado

Las reformas que ha promovido Enrique Peña Nieto tienen el propósito político de centralizar las riendas de poder en la autoridad federal, en el intento de restaurar la gobernabilidad.

Las medidas en ese sentido, han sido más contundentes ante los gobiernos de los estados y el corporativismo sindical, que ante las grandes empresas.

Varias reformas constitucionales les restan autoridad a los gobiernos de los estados en aspectos importantes. Un ejemplo: la Ley General de Contabilidad Gubernamental los obligará a ejercer los recursos conforme a un sistema de contabilidad único para todo el país. También tendrán que documentar sus acciones en un sistema nacional de archivos.

La intención no es reprochable, después doce años de panismo durante los cuales, los gobernadores usaron el dinero público sin registros confiables y sin rendirle cuentas a nadie. No digo que fueran virtuosos durante el priismo, pero sus excesos fueron recientes.

El problema es que con medidas como esas, y las que contiene la reforma político electoral, la centralización de la nómina magisterial en la SEP y otras semejantes, se pone en entredicho el federalismo constitucional.

También a organizaciones corporativas, como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, se les han acotado los márgenes discrecionales con los que operó con Elba Esther Gordillo durante el panismo.

Lo que no es tan evidente es que la reforma en materia financiera vaya a recortar el poder inmenso que ejerce la banca transnacional en México, y hay temores de que las leyes reglamentarias de la reforma en telecomunicaciones vayan a desvirtuar el texto constitucional.

La gobernabilidad del país requiere, además de capacidad del Estado para ejercerla ante poderes fácticos, la recuperación de objetivos de desarrollo con sentido social, como los tuvo la Constitución antes de que fuera prácticamente desconocida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

Archivo