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Que la energía sea para el desarrollo

Un supuesto es que están dadas las condiciones para que la reforma energética se apruebe en noviembre como la envió el Presidente, sin los cambios en profundidad que necesita la iniciativa.

A cambio de la reforma fiscal, el PRD de los “chuchos”, el que participa en el Pacto por México, votaría en contra de la reforma pero con moderación, sin sumarse en las calles a otros movimientos sociales de protesta.

En ese muy probable caso, la oposición del PRD sería intrascendente porque el PRI, con el PVEM, el PANAL y el PAN, tiene los votos mayoritarios suficientes para hacer que el Congreso apruebe los cambios constitucionales.

Están por verse los obstáculos a la reforma que pudiera levantar el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Lo siguen muchos empresarios y políticos nacionalistas a quienes les afecta, en sus negocios y ánimo, lo que ha perdido México en soberanía.

La reforma, tal como está propuesta al Congreso, profundizaría la pérdida de soberanía al hacer pasar los cambios que necesita la industria energética por modificaciones a la Constitución, con un fin único y una grave omisión: dar entrada a intereses privados grandes y gigantes en ella, y dejar que el crecimiento en energía impulse, sin normas básicas sino por obra del mercado, al resto de las actividades económicas del país.

Lo que si debe estar en los cálculos que toma en cuenta el gobierno, es que los cambios constitucionales le darían una oportunidad a Andrés Manuel López Obrador, quizás la última, para recuperar una capacidad de convocatoria que está perdiendo a todas luces.

En conclusión, aunque está por verse el poder real de la oposición a la reforma de los artículos 27 y 28 constitucionales, es muy probable que el PRI, sus aliados y el PAN lo aprueben en el Congreso.

 

Escenarios probables

El escenario más probable es que se aprueben las reformas a la constitución que propone el gobierno para permitir que las transnacionales exploren el territorio, saquen el crudo del subsuelo y compartan utilidades con Pemex.

Otro escenario es por el que pugna el PAN para que se concesionen las explotaciones y el crudo que encuentren las empresas lo extraigan, procesen y comercialicen como mejor les convenga, pagando sólo derechos al Estado, como en la minería.

Con la suma de votos asegurada podría suceder que el gobierno y el PRI consintieran con el PAN y que en vez de utilidades compartidas se estableciera el esquema de producción compartida, más parecido al régimen de concesiones.

El escenario más optimista –que no el más probable- es que la reforma estuviera enfocada, primero, a resolver las causas de la decadencia de Pemex, relacionadas con más de 30 años de irresponsabilidad y corrupción administrativa y sindical.

Si a Pemex no se le hubiera quitado casi el 70 por ciento de sus ingresos por ventas, si se le hubiera permitido desarrollar tecnología para aguas profundas y si se hubiera combatido la corrupción, hoy no sería la única empresa petrolera del mundo en quiebra técnica.

Ya instalados en el optimismo, podría creerse en la finalidad declarada de la iniciativa presidencial, consistente en consolidar un “modelo de desarrollo generador de progreso sustentable para su población”.

Si esa fuera la intención gubernamental, tendría que replantearse la reorganización de Pemex y CFE como parte de una estrategia de desarrollo tecnológico y productivo de todas las actividades relacionadas con la energía.

La reforma ni lo menciona. Se refiere a Pemex y a la CFE, pero nunca al desarrollo de fuentes alternativas de energía, ni al impulso a proveedores nacionales, ni a las capacidades tecnológicas del país.

Al Instituto Mexicano del Petróleo y al Instituto Mexicano de Investigaciones Eléctricas, que han sido pilares de la investigación y desarrollo tecnológico en esos dos sectores, los ignora. ¡Mejor que las trasnacionales traigan su tecnología de punta!

Más aún, los invitados a invertir en la explotación petrolera y eléctrica no tendrán que preocuparse por lineamientos de regulación de sus actividades con fuerza constitucional. La iniciativa de reforma carece de normas básicas de condicionamiento, para dejar que todo se negocie en la ley secundaria que establezca el Congreso.

El espíritu de la reforma no es detener la decadencia provocada de Pemex, ni hacer de la energía una palanca del desarrollo general. Se reduce a abrir la industria a empresas más poderosas que muchos estados, desde luego que el nuestro, sin la normatividad básica para tratar de salvar márgenes de soberanía nacional que permitieran hacer que las utilidades compartidas se inviertan productivamente en nuestro desarrollo.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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