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Inseguridad en las elecciones

En la disputa por el poder, cuando es democrática, los candidatos y sus partidos ponen en duda muchas cosas de sus contrincantes y éstos de aquellos. Se cuestionan honorabilidades y capacidades personales, pero a nadie se le ocurre poner en duda el proceso electoral ni sus resultados.

Sucede que en México es el gobierno el que va sembrando la nociva idea de que el proceso para elegir al futuro Presidente de la República y renovar el Congreso federal, podría carecer de validez y en una de esas, hasta de condiciones para la emisión del sufragio el 1 de julio próximo.

Es tal la insistencia del gobierno en la presencia criminal en las elecciones y sobre todo, en identificar al PRI con la delincuencia organizada, que puede llegar a convertir esa idea en la única referencia con que el electorado califique todo el proceso.

No es que no exista el riesgo de que el poder del crimen y la intimidación se crucen con la política en algunas regiones que el gobierno no ha podido recuperar del dominio de los narcotraficantes, pero por lo pronto no puede sostenerse que sea un hecho determinante del proceso en su conjunto.

Sin embargo, la idea del dominio criminal en las elecciones la repiten el gobierno y el PAN. Juan Marcos Gutiérrez, quien en noviembre del año pasado se encargó de la secretaría de Gobernación tras la muerte de Francisco Blacke y acaba de ocupar el cargo de vocero del CEN del PAN, afirmó que “el PRI está presentando candidatos a personas que se les ha vinculado con el crimen organizado”.

Con esas declaraciones sin consecuencia judicial (si se conocen los vínculos criminales de candidatos del PRI con nombre y apellido, el PAN tiene la obligación de proceder a la denuncia legal), se provocan severos daños a la vida política y a la democracia en el país.

El peor de los escenarios lo han sugerido algunos priistas (ver, por ejemplo, la columna de José Carreño del 7 de marzo en El Universal). Sostienen que el gobierno parece dispuesto a utilizar la presencia de la delincuencia organizada para suspender las elecciones, argumentando que no hay condiciones para celebrarlas o si se realizan, para anular su resultado (si le es adverso) por ser propio de una elección determinada por los narcotraficantes.

Otro escenario, más probable y más allá de intereses partidistas, es que en la medida en que la ciudadana crea y se convenza de que el crimen organizado interviene decisivamente en las elecciones, erosiona la  legitimidad política a las autoridades que resulten elegidas, legitimidad sin la cual tendrán dificultades mayores para gobernar.

Partidos, prensa y sobre todo, el gobierno tendrían que restarle posibilidades a la presencia de los narcos en las elecciones, a la utilización de esa situación con sesgos partidistas y a la difusión y arraigo en la ciudadanía de la idea que criminaliza las elecciones.

Permitir esos escenarios implica la abolición de la política y la deslegitimación del Estado o lo que es lo mismo, la degradación de las instituciones públicas al grado de hacer de la gobernanza una tarea imposible de la democracia política.

Insólita visita

Joe Biden, vicepresidente de Estados Unidos llegó el domingo pasado en calidad de sinodal, a examinar a Enrique Peña Nieto, a Josefina Vazquez Mota y a Andrés Manuel López Obrador. Los tres acudieron a la cita a exponerle sus respectivos decálogos, planes, programas o ideas de lo que harían como gobernantes.

La seguridad (o inseguridad) fue uno de los temas que los tres trataron con Biden. Vázquez Mota ofreció continuar la guerra al narcotráfico, igual que Peña Nieto. López Obrador dijo que le planteó a Biden modificar el orden de temas de la agenda bilateral, para darle prioridad a la cooperación y no a la ayuda militar y policiaca. Propuso un programa bilateral para reactivar la economía y crear empleos en México, con lo que “se lograría atender las causas que han dado lugar a la inseguridad, a la violencia y al fenómeno migratorio”.

Ninguno de los tres entrevistados aclaró, por cierto, qué fue lo que les ofreció Biden, si acaso, en materia de seguridad. Vazquez Mota y Peña Nieto no sólo avalaron la estrategia de Calderón, sino que ofrecieron seguirla, sin ninguna viabilidad posible mientras Estados Unidos y otros países sigan haciendo del narcotráfico un negocio inmensamente lucrativo.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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