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La democracia no es tarea del gobierno

Hay que reconocer que Enrique Peña Nieto y su equipo han sabido presentar sus decisiones en la medida en que lo exigen las circunstancias, que no son muy favorables.

Dominan en el ambiente creado durante la última década, hechos y percepciones de debilitamiento del gobierno y del Estado, una pluralidad de poderes sin brújula común, que condiciona el ejercicio del poder presidencial; deterioro grave del Estado de derecho, baja legitimidad del PRI, enormes rezagos económicos y sociales, y un entorno externo difícil.

Ante tales condiciones, el gobierno ha logrado presentar elementos retóricos con los que pretende construir una legitimidad propia que le permita adquirir mayor poder para gobernar. A diferencia del PAN, el PRI si pretende reunir poder para gobernar.

Con pragmatismo acorde a esas circunstancias y aunque no sea para tomarse muy en serio, el gobierno ha pactado quehaceres con los partidos de oposición (Pacto por México) y se ha referido en su discurso a responsabilidades del Estado en aspectos como el combate al hambre, a las desigualdades y la marginación. Hasta han sido incorporadas al discurso del Presidente y su gabinete expresiones que nunca pronunciaron los gobernantes panistas, como desarrollo incluyente, equitativo y justo.

Tomar en serio el combate a la marginación y las desigualdades supone pactar el rumbo del país en ese sentido y un gobierno eficaz, pero también demócrata, que no actuara de espaldas a la sociedad sino que se sometiera a la ley en todo trato con otros poderes e intereses y que rindiera cuentas, como sucede en las democracias.

Peña Nieto no mostró tener vocación democrática cuando gobernó el Estado de México; tampoco lo hizo como candidato priista, cuando intentó restablecer la cláusula de gobernabilidad de la Cámara de Diputados para asegurarse la mayoría legislativa, previendo que no se la daría el electorado, como de hecho ocurrió.

Las circunstancias, sin embargo, exigen soluciones que ni las élites ni el gobierno tienen en su poder. El Estado y el gobierno están debilitados, no sólo en el frente de la seguridad, lo cual ha sido perjudicial para todo mexicano; también se ha erosionado la vigencia el Estado de derecho que protege la propiedad y norma las relaciones mercantiles, y quedó en franco deterioro la responsabilidad directiva del desarrollo que corresponde al gobierno. Los ganadores han sido los poderes de facto.

La inercia y los antecedentes del priismo en el gobierno hacen difícil anticipar que se está tratando de recuperar la capacidad rectora del poder Ejecutivo para lograr los equilibrios sociales, regionales y económicos que faltan para poder hablar de desarrollo en democracia.

La composición de las élites en México (las de mayor peso nacionales tienen que compartir opiniones e influencia con las sedes de las matrices de la banca y de la industria automotriz que dominan nuestra economía), tampoco permite augurar que vayan en serio los afanes de equidad y democracia en el desarrollo.

Eso no significa que todo vaya a seguir igual y que se siga permitiendo la creciente disfuncionalidad del sistema político. A las élites les interesa la restauración de ciertas funciones de gobierno en apoyo del desempeño productivo y competitivo de la economía y sobre todo, garantías legales y de largo plazo a sus negocios.

A eso va el gobierno de Peña Nieto. De ahí que se puedan tomar más en serio las alusiones en el discurso oficial a las políticas de fomento a la innovación y productividad por sectores, a las facilidades y seguridades de las inversiones privadas y al libre mercado en la economía global.

Ni a las élites ni al gobierno les interesa, ni es su papel promover una democracia que se tradujera en mayor equidad social, como sería la que resultara, por ejemplo, de sindicalismo democrático que luchara por la recuperación de salarios y derechos laborales.

Las lides democráticas no están en el horizonte de las élites ni del gobierno. Son tareas políticas que no surgen del poder establecido; en los países más democráticos las han consumado y las defienden las clases medias. El fortalecimiento ciudadano de las clases medias es uno de los resultados logrados muy a medias de la “transición democrática” que se abrió con la alternancia en 2000. Puede avanzar o ser revertido.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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