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La disculpa presidencial a EUA

El Presidente Calderón le dijo públicamente al embajador estadounidense en México, Anthony Wayne, que lamenta “profundamente” el ataque a dos funcionarios de su país, el viernes 24 en Tres Marías.

Se entendería la caballerosidad del Presidente si igual se hubiera comportado ante los miles de mexicanos que han sido víctimas inocentes de casos semejantes, y si se hubiera preservado durante su sexenio la soberanía nacional para poder sostener un diálogo entre jefes de gobierno iguales, con Washington.

El combate al narcotráfico es uno de los temas en los que el gobierno de México ha perdido márgenes para definir prioridades y fijar los intereses nacionales. Esa guerra, como lo han apuntado más de un experto, no es nuestra. La declaró Estados Unidos para llevarla a cabo en los países productores o de tránsito hace cuatro décadas, sin otro resultado que haber convertido a nuestros países en campo de guerra civil.

Nunca debió permitirse que se editara en nuestro territorio, al costo de vulnerar la seguridad pública y la soberanía nacional. Colombia, Centro América y México dan cuenta de esa estrategia y de sus resultados.

El fracaso de la guerra a los cárteles en México, los ha convertido en poderes que desafían al Estado, no solamente en encuentros violentos en los que relucen las armas y se cuentan los muertos.

Los narcotraficantes se han convertido en un poder fáctico que le disputa al Estado competencias en el diseño, implantación, interpretación y ejercicio del orden jurídico y del poder político.

Hay zonas de nuestro territorio  en las que ya no tienen que sobornar a funcionarios, pues han sido capaces de colocar a su gente en cargos de autoridad. Bastaría que fuera un solo municipio, pero con seguridad son centenares.

Al avance de la delincuencia le ayuda una doble circunstancia: la pérdida de rumbo del país en su transición económica y política, y el vaciamiento de autoridad –por omisión, ineptitud o complicidad- ante diversos poderes fácticos, unos privados, otros que son agencias de gobierno extranjero y algunos delincuenciales.

Toda transición es propicia para el surgimiento de poderes fácticos que buscan, porque de ello depende su suerte, alianzas en la economía y en el sistema político. El crimen organizado necesita vincularse a la economía y necesita también tener influencia en el sistema político organizado. En varios países del mundo lo han conseguido, al menos a nivel provincial, como en Italia.

De la construcción de sus alianzas depende su suerte, aunque también el futuro de la democracia y de la seguridad pública de la nación. En el afán de lograrlas podría radicar la explicación de la exacerbación de la violencia una vez terminado el proceso electoral del 1 de julio.

En Michoacán y Guanajuato hace quince días y en Jalisco la semana pasada hemos vuelto a ver, atónitos, asonadas de vehículos incendiados por la delincuencia para bloquear avenidas a plena luz del día.

La procuradora general de la República, Marisela Morales, atribuye la exacerbación de la violencia a la desarticulación de cárteles provocada por los golpes de la fuerza pública.

Otra interpretación posible es que los criminales ejercen una estrategia de disuasión, esto es, que al ataque de las fuerzas del orden, responden mostrando y exagerando su capacidad de reacción, sobre todo durante el período que media entre la elección presidencial y la asunción del cargo por el elegido. Su propósito sería subrayar la impotencia de las instituciones ante la opinión pública y obligar a las nuevas autoridades a un entendimiento.

Durante la trasmisión del poder de Fox a Calderón en 2006, se exacerbó la violencia. Si estamos viendo lo mismo que entonces, es de esperarse que de aquí hasta que las nuevas autoridades asuman realmente el gobierno, se repitan hechos cada vez más atroces.

Una agenda propia y no estadounidense en el combate a los narcotraficantes, tendría que reconocer que los ataques a la seguridad pública se generan en el narcomenudeo, no en la exportación de drogas.

Del auge del narcomenudeo han derivado otros delitos, como las extorsiones, los secuestros y asesinatos, la trata de personas, la piratería y hasta los robos de combustible a Pemex.

Acabar con esa dinámica delictiva es imposible mientras se mantengan sus descomunales ganancias. Para acabar con ellas, según los expertos, sólo hay un camino que es, legalizar la distribución de drogas y poniéndola bajo control del Estado, igual que en los casos de bebidas alcohólicas y tabaco.

Tal decisión tienen que tomarla varios países simultáneamente. Es la campaña que convendría que México promoviera internacionalmente.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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