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Liderazgo con sentido humano

Guillermo Knochenhauer

 

El reclamo social de justicia, que nos remite a la ética, es
cada vez más fuerte en México y otros países y sin embargo, ni los políticos ni
los poderes económicos parecen dispuestos a atenderlo. Justicia y dignidad
fueron clamores en la primavera árabe y también de los indignados jóvenes
europeos que han sido despojados de sus expectativas e ilusiones de un futuro
promisorio.

La clase media en México -para no hablar de otros sectores- comparte
la indignación de los europeos por la crisis capitalista global que ha reducido
salarios y empleos, y minimizado al Estado como garante del bienestar social. Pero
además, autoridades de toda índole se han empeñado en infligirle agravios adicionales
a los mexicanos.

A legisladores y gobernantes, la población los ve indiscriminadamente
como gente que se aprovecha del poder para extorsionar a particulares, sin que además
les importe si son negocios lícitos o ilícitos. Exigir comisiones por otorgar
un contrato de obra o para reabrir un casino clausurado, es extorsión que sólo
se diferencía de la que ejerce la delincuencia organizada por el uso de la
violencia como instrumento de negociación.

A las autoridades supuestamente encargadas de procurar la
justica y de aplicar la ley -policías, ministerios públicos, jueces- el propio
Presidente Calderón los consideró -con las salvedades del caso- como victimarios
de las víctimas que han sufrido en carne propia la violencia que asola al país
en cualquier lugar y a toda hora.

Todas esas son manifestaciones del envilecimiento del poder,
tal como lo ejercen muchos políticos agrupados en partidos y en ejercicio de
funciones legislativas, ejecutivas o judiciales; la corrupción del poder en
esos ámbitos corrompe adentro y afuera, pues abre espacios y hasta crea
condiciones para que otros agentes sociales actúen igual.

La corrupción ya desborda los casos del empresario al que se
le exige “mordida” para asignarle un contrato. La fuerza que ha
ganado la delincuencia organizada no se explica sin la complicidad de
autoridades públicas y de instituciones privadas, particularmente de las financieras.

Las ganancias del tráfico de drogas dependen de la capacidad
de los cárteles de lavar y transferir miles de millones de dólares al sistema
bancario norteamericano, sostiene James Petras en un artículo titulado
“How Drug Profits saved Capitalism” [“Cómo los beneficios de  las drogas salvaron al capitalismo”] en
Global Research. Recordemos que los dueños de la banca en México ya no están
aquí por decisión del ex presidente Zedillo; están en Wall Street, Madrid,
Londres y Montreal.

Hay en todo esto una perversión moral que no se explica con
razones económicas ni teorías sobre la política; el terreno de la moral es ciertamente
pantanoso: es el primero que se deben conquistar los regímenes totalitarios
para limitar la libertad de conciencia, amedrentar y controlar a la población.

No obstante, el envilecimiento del poder como el que se vive
en  algunos países, el nuestro desde
luego, hace ineludible considerar entre sus causas la pérdida de valores de las
clases poderosas.

Las fuerzas que se benefician de la disminución del Estado están
tan arraigadas que no caerán por la acción punitiva del Ejército; hace cinco
años que el gobierno le declaró la guerra al narcotráfico y aún no se sabe de una
sola investigación sobre quién hace qué y quién protege a quien en los
gobiernos, congresos y juzgados de la República. Se aprehende y se mata a algunos
narcotraficantes, en su inmensa mayoría menores, pero se solapa la corrupción
que protege el negocio.

La corrupción no es un mal natural sino adquirido, que hace
metástasis cuando la impunidad lo permite.

Por fortuna, hay líderes sociales que se desempeñan con
sentido humano. De ellos habló Raúl Hernández Garciadiego, director general de Alternativas
y Procesos de Participación Social, asociación civil que combate eficazmente la
pobreza, al recibir el 1 de septiembre el premio Eugenio Garza Sada 2011, en la
categoría del emprendimiento social.

Tengamos presente al “grupo de mujeres generosas, que
diariamente dan de comer y de beber a los migrantes que pasan cerca de Orizaba,
encaramados en el tren” en el que esperan llegar a Estados Unidos, a quienes
defienden nuestros bosques, selvas, ríos, mares y arrecifes de coral, para
preservar la riqueza natural (…), a quienes educan para la paz, para
solucionar conflictos” evitando el abuso contra los niños, las mujeres y
los ancianos (…) y a los empresarios que “generan empleo formal con
equidad y seguridad social para los trabajadores y sus familias”.

knochenhauer@prodigy.net.mx

2 respuestas a Liderazgo con sentido humano

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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