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Lo justo sería mejorar productividad y salarios

El secretario Luis Videgaray, de Hacienda, habló ampliamente de los lineamientos de la política económica que interesan a la iniciativa privada, pero no habría estado nada mal que también hubiera expuesto alguna medida a favor de los trabajadores. Su auditorio fue el Foro México 2013 que organizaron el Banco Mundial, el BID, la CEPAL y la OCDE.

La exposición de Videgaray favorece el clima de negocios. Se comprometió a mantener la disciplina fiscal y la estabilidad macroeconómica (no como un fin sino como medio para crecer) y a restablecer políticas públicas de fomento industrial, que estarán guiadas por la productividad como concepto rector.

Las reformas que se tienen previstas estarían enfocadas a mejorar la productividad; desde la educativa y las que vienen en telecomunicaciones, energía, financieras y la madre de todas, que es la hacendaria, “una reforma que nos dé competitividad y que sea justa, en la que quien genere más utilidades pague más”.

El discurso del secretario es importante por lo que dice y por lo que omite. Reiteró el compromiso del gobierno con la estabilidad macroeconómica en tanto condición para “lo importante, que es el crecimiento económico”.

El mayor desafío para crecer, dijo Videgaray, es elevar la productividad de todas las actividades y de todos los factores de la producción, no la de unas cuantas empresas de alta tecnología; “si esa productividad no es para todos, no es la productividad que queremos”, precisó.

La apuesta por la productividad rige la agenda de reformas, justificó el secretario: la educativa referida “al capital humano”, la energética para abaratar el acceso a la energía, la reforma en telecomunicaciones para abaratar el acceso a la tecnología de la información.

También habrá reformas financieras y una política mucho más activa de la banca de desarrollo para facilitar el crédito y se promoverán reformas en materia de competencia económica contra las prácticas anticompetitivas. Una pieza clave, la inversión en ciencia y tecnología, aumentará

“No es una política estatista lo que estamos buscando, aclaró Videgaray, sino una política de fomento económico que trabaje con los mercados, pero que permita aprovechar las ventajas competitivas, y que a través de la facultad coordinadora del Estado, utilizando los instrumentos de política económica moderna, podemos generar ventajas competitivas”.

Si de crecer se trata ni duda cabe de que, entre otras cosas, hay que abatir los costos y mejorar la eficiencia en servicios como los financieros y de telecomunicaciones para elevar la competitividad.

También es cierto que el Estado tiene un papel que jugar en el fomento de capacidades competitivas a partir, por ejemplo, del apoyo a innovaciones tecnológicas de las empresas medianas y pequeñas para acrecentar su productividad.

Hasta ahí, todo está diseñado para atraer capitales y animar las inversiones productivas. Donde falla la política es al pretender descargar en una prometida “seguridad social universal” la “democratización de las oportunidades económicas”.

La experiencia nacional e internacional es contundente: el crecimiento económico y los programas asistenciales no resuelven por sí mismos la agenda social. La calidad de vida de las naciones depende de la política laboral. No existe mejor instrumento para superar las desigualdades que el empleo con derechos laborales, como sostiene la CEPAL.

Hubo un tiempo en que entre los derechos laborales figuraba el avance, si no parejo, si al menos cercano entre la productividad y los salarios. El neoliberalismo interrumpió ese paralelismo y aunque la productividad ha crecido poco, los salarios han ido para atrás.

Mientras que en 1991, las remuneraciones salariales representaban el 39.79 por ciento del Producto Interno Bruto, el INEGI informó en diciembre que ahora representan el 27.6 por ciento del PIB.

El Banco de México coincide: su índice de productividad del sector industrial creció 2.96 por ciento en 2011 con respecto a 2010, mientras que los salarios lo hicieron en 1.1 por ciento, pero en 2012 la productividad laboral aumentó 2.6 por ciento y los salarios perdieron 0.4 por ciento de poder de compra.

La política económica del nuevo gobierno ganaría en eficacia si asumiera que no se trata de primero crecer y luego distribuir, sino que para que la economía crezca, al mismo tiempo hay que mejorar la distribución del ingreso. La reforma laboral recién aprobada, debió contemplarlo.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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