Get Adobe Flash player

Lo primero, articular el Estado

Primero el diagnóstico que ofrecieron Jesús Murillo Karam, Procurador General de la República y el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong para intentar explicar la ineficacia institucional frente a la delincuencia organizada. Lo ofrecieron durante la sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública, el 17 de diciembre pasado.

Reconoció el Procurador la improvisación con que han actuado los gobiernos –desde hace mucho tiempo, aclaró- ante el surgimiento de “una delincuencia con poder y dinero”.

La reacción ante la coyuntura ha provocado, siguió diciendo Murillo, la desarticulación de las instituciones de seguridad pública, procuración de justicia y de información estratégica y por esa falta de coordinación, su ineficacia.

Ello, dijo Murillo, “abona brutalmente la impunidad”. Hay que agregar que de ello hay constancia de sobra en las estadísticas (sólo uno de cada 100 delitos se castiga) y lo que es peor, en la percepción y cultura ciudadana en relación al derecho.

A la falta de coordinación interinstitucional se suma la disfuncionalidad estructural de cada una. La Procuraduría General de la República, dijo Murillo, perdió “el propósito central de la investigación y lo tuvimos que cubrir con medidas extraordinarias que han producido un efecto perverso al convertirse en mecanismos casi únicos de consignación, violentando con frecuencia derechos fundamentales”.

El combate a la impunidad sin estrategia pasa fácilmente del ejercicio de  la autoridad al autoritarismo y a la injusticia. “Que no haya un inocente en la cárcel y que el delincuente tenga la sanción adecuada”, ofreció Murillo Karam.

El secretario de gobernación, sin enjuiciar expresamente al sexenio pasado, reconoció que la guerra (improvisada, desarticulada y con instituciones disfuncionales), también desarticuló a la delincuencia y nos llevó “de un esquema de liderazgos verticales, a uno horizontal, que los hace más violentos y mucho más peligrosos”.

En el diagnóstico de Murillo y de Osorio se omitió cualquier alusión a la corrupción de autoridades al más alto nivel, que es uno de los factores que explican el auge de la delincuencia. Tampoco se mencionó que los narcotraficantes mexicanos se organizaron para el trasiego de mariguana y cocaína, drogas naturales que están siendo desplazadas rápidamente por las drogas sintéticas y que pronto lo serán completamente, cuando la química produzca una droga compatible con la ingesta de alcohol.

¿Qué va a suceder cuando el crimen organizado se quede sin la mercancía que le ha sido tan rentable, que es lo mismo que sucedería si llegara a legalizarse el consumo de esas drogas? Las organizaciones criminales no se disolverán; sucederá lo que ya está ocurriendo, que diversificarán sus actividades al robo a Pemex y otras industrias, a la minería como en Coahuila y a todo lo que les permita la ineficacia institucional, incluyendo, si pueden, el secuestro y la extorsión.

La estrategia planteada por el Presidente Enrique Peña Nieto se presenta con el “objetivo prioritario” de “reducir la violencia y recuperar la paz y tranquilidad de las familias mexicanas. En particular, disminuir los indicadores relacionados con homicidios, secuestros y extorsiones”.

Su éxito depende de que logre que la fuerza del Estado se imponga a las organizaciones delictivas para que no se atrevan a desafiarlo. Los “cómos” de la estrategia irían a superar la improvisación, desarticulación y disfuncionalidad institucionales con que se ha querido combatir a la delincuencia organizada.

La estrategia comprende seis ejes de acción que han sido ampliamente comentados en diversos medios: la planeación contra la improvisación, prevención del delito, observancia de los derechos humanos, incluyendo atención y reparación del daño a las víctimas; coordinación y cooperación conducido por Segob, reorganización de la propia Segob, de la Policía Federal y creación de la Gendarmería Nacional. El sexto eje es la evaluación permanente, con indicadores claros, medibles y transparentes.

Será difícil, pero no imposible si se logra remplazar la industria de la corrupción que hace cómplices a autoridades de los delincuentes, por una auténtica política de Estado, que a diferencia del pasado reciente sea ajena a intereses de partido y a reproches entre poderes y niveles de gobierno y establezca una clara coordinación y corresponsabilidad entre autoridades.

Si ello resulta en menor violencia y la sensación pública de mayor seguridad, habrá motivos para que cambie el desasosiego ciudadano por el miedo a la inseguridad y podrá hacerse algo para restablecer la confianza en el estado de derecho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

Archivo