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Maíz transgénico, un peligro

José Manuel Madero, director de Monsanto en México, dice que el gobierno de Felipe Calderón, antes de irse, habrá autorizado la siembra de maíz transgénico con fines comerciales y que esto sucederá en noviembre próximo. “La expectativa es que en mayo o junio de 2013 arranque la fase comercial en el norte del país, donde hay un millón de hectáreas que no se siembran por los insectos y la falta de agua”. (El Universal, 3 de septiembre 2012)

Las semillas transgénicas son aquellas a las que se les insertan genes de otras plantas o inclusive de animales mediante la biotecnología, para tratar de hacerlas resistentes a determinados herbicidas o plaguicidas con los que se combaten maleza y plagas; se está experimentando con variedades resistentes a sequias.

Nadie garantiza que el consumo de alimentos así producidos sea inocuo para la salud y está probado que afectan la biodiversidad. Asegura Madero que Monsanto cumplió con la fase experimental y que en Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas está terminando la fase piloto, previa a la comercial.

No se conocen los resultados de esas fases preliminares, porque el gobierno mexicano permitió que Monsanto los maneje “como secreto corporativo”, dice Antonio Turrent, Investigador Nacional Emérito y Presidente de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

En el 2005, Monsanto fue encontrada culpable por el gobierno de Estados Unidos de sobornar a funcionarios de Indonesia para que apuraran la legalización del algodón genéticamente modificado.

Monsanto controla la mitad de las semillas del mundo sin ninguna regulación confiable. Impera la que ha impuesto la misma empresa, entre otras cosas, para asegurar su mercado, evitando que agricultores y campesinos utilicen una parte de sus cosechas como semillas en el ciclo siguiente.

Lo hace mediante las llamadas “semillas terminator”, modificadas para no producir semillas después de la cosecha, o prohibiendo por contrato, el uso de las que sí pueden obtenerse de la cosecha.

Monsanto es temida por las demandas que ha ganado en Estados Unidos a granjeros cuyo campo fue contaminado por polen o semillas de la siembra genéticamente modificada de algún vecino, y que germinaron en su terreno. El registro lo lleva el Center for Food Safety.

Lo más importante de la promesa de Monsanto es que no es cierta. Sus semillas sirven a la agricultura de grandes extensiones que en México ya producen 12 toneladas de maíz por hectárea con semillas híbridas. En Estados Unidos, donde se ha masificado el uso de maíces transgénicos, no se cosecha ni una tonelada más con esas variedades.

Los transgénicos no elevan rendimientos; prometen siembras resistentes a ciertas toxinas específicas de plaguicidas y herbicidas. Al respecto, dice el doctor Turrent que en Sud-África y en el estado de Iowa, aparecieron ya poblaciones de plagas resistentes a las toxinas Bt. Se suponía que la aplicación de esa toxina acabaría con las plagas sin afectar el cultivo transgénico, pero los organismos problema evolucionaron en apenas una década. En Argentina y EUA, la hierba conocida como Zacate Johnson ya se hizo resistente al glifosato, otra toxina que debía destruirla sin afectar a los transgénicos diseñados para resistirla.

El gen contra la sequía también es una promesa dudosa de Monsanto. La ofrece como uno de los atractivos para el norte de México, pero lo que se ha conseguido con la “drought gard” es resistencia a sequía moderada, pero no como las que se han presentado en nuestro país y este año en el cinturón granelero de Estados Unidos.

No hay duda de que el campo mexicano necesita apoyos en investigación, ciencia y tecnología para producir variedades de alto rendimiento y bajos requerimientos de agua, de fertilizantes y plaguicidas y que sean resistentes a sequías.

Se requiere intensificar la agricultura con tecnologías apropiadas, pero toda, no solamente el 15 por ciento que está mejor tecnificado; la mayor parte necesita regenerar suelos y utilizar semillas mejoradas certificadas. Esas dos condiciones elevarían significativamente los resultados productivos del campo para lo cual, valdría la pena recuperar la Productora Nacional de Semillas que proveía de semilla certificada para siembra a los campesinos a bajos precios y restablecer el extensionismo. Donde hay agua, es imperativo tecnificar su uso en riego.

El uso de transgénicos amenaza la biodiversidad maicera, según toda evidencia científica de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad que dirige el doctor José Sarukhan. A quienes menosprecian ese dato habría que recordarles que en México, el maíz no es forraje sino la base de la alimentación nacional.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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