Get Adobe Flash player

Manipulación de la conciencia en EUA

Se gobierna la consciencia colectiva o se pierde el poder. Eso lo sabe cualquier autoridad, pública o privada. Con la transferencia al mercado de grandes tramos de poder del Estado, la conciencia colectiva responde cada vez más a la visión de las grandes corporaciones empresariales y menos al interés colectivo representado en los estados nacionales.

En Estados Unidos ocurren cosas que hace poco tiempo serían impensables. Por ejemplo, que en varios estados los maestros en las escuelas públicas de secundaria tienen que negar, por ley, que esté ocurriendo un cambio climático. En otros, como Luisiana, Texas, Oklahoma y Tennessee se promueven iniciativas para que se enseñe a los jovencitos que ese fenómeno no tiene nada que ver con las actividades humanas en las naciones industrializadas.

Y es que aceptar la evidencia científica del problema más crítico que ha encarado la humanidad en su historia, llevaría a tener que aceptar reducciones en los niveles de consumo de hidrocarburos y un menor crecimiento o inclusive, decrecimiento de actividades y consumo en los países industrializados.

Los políticos se limitan a proteger los intereses empresariales que se verían afectados si llegara a considerarse más importante la sobrevivencia de la vida en el planeta que los grandes negocios.

Otro caso de manipulación de la conciencia colectiva lo protagonizaron estudiantes de la Universidad de Harvard, una de las más prestigiosas de Estados Unidos. Un grupo de alumnos decidió retirarse de la cátedra de Introducción a la Economía en protesta por el contenido y el enfoque con que se imparte la materia.

La protesta ocurrió en noviembre pasado y tuvo como destinatario al economista Gregory Mankiw, ex presidente del consejo de asesores de George W. Bush. El motivo fue la indignación de los jóvenes ante lo que consideran el vacío intelectual y la corrupción moral y económica de gran parte del mundo académico, “cómplice por acción u omisión en la actual crisis económica”.

Los protagonistas detrás de la indignación académica contra el pensamiento neoclásico como único, pertenecen a la élite económica, social y política de los Estados Unidos que se forma en la Universidad de Harvard para dirigir las corporaciones empresariales globales y/o para asesorar a los gobiernos en materia de políticas económicas y financieras.

Según los escasos medios de comunicación que le dieron cobertura a esta protesta, el movimiento de los estudiantes de Harvard a favor de una economía crítica se ha ampliado y ha incorporado otras demandas para hacer de Harvard una “universidad socialmente responsable”.

Es la resistencia a la conversión de las universidades en empresas educativas sujetas a las condiciones  de mercado.

Un antecedente de tales manipulaciones de la conciencia en Estados Unidos, fue la pugna que se dio durante años entre grupos religiosos y profesores y asociaciones educativas que defienden la educación laica.

Creacionistas y seguidores de la teoría de la evolución sostuvieron una larga lucha en varios estados por la obligación de enseñar la teoría de la creación en las escuelas públicas, desde Adán y Eva hasta la redención, y la enseñanza, al mismo tiempo, de la teoría de Charles Darwin.

En estados como Luisiana, Florida, Missouri, Michigan, Carolina del Sur y Alabama se aprobaron regulaciones que impiden penalizar a los profesores que se atrevan a explorar “las fortalezas y debilidades” de la teoría de Darwin.

Esa pugna, igual que la que provoca el vacío intelectual del mundo académico denunciado por alumnos de Harvard y que la negación del cambio climático, son ataques a la libertad de conciencia. Esa es la libertad matriz de otras libertades, como la de cultos, la de opiniones y las libertades civil y política, y a final de cuentas, la libertad personal.

Tales libertades no le interesan al mercado; la que le es propicia es la decisión individual de obtener más dinero, único referente aceptado de éxito, libertad que perdió el límite que llegaba hasta donde empieza la libertad del otro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

Archivo