Get Adobe Flash player

Mete EU dinero del narco a México

Estados Unidos se siente inseguro en su poderío económico y hegemonía política en el mundo, pero a nosotros nos afecta directamente que también se sienta inseguro ante el desgaste de nuestras instituciones y la violencia que ha desatado la guerra al narcotráfico.

Por temor real, por sus impulsos intervencionistas y por complacer a la opinión pública, militares y civiles del gobierno y el congreso estadounidenses repiten a cada rato que el terrorismo internacional y el narcotráfico se cruzan en México, que pueden llegar a asociarse y amenazar seriamente su seguridad nacional.

Para evitarlo, dicen de manera cada vez más clara y directa que “quizás nuestro Ejército tendría que cooperar con el gobierno de México”, como lo hace el gobernador de Texas, Rick Perry, aspirante republicano a la presidencia de EUA.

Tales señalamientos son parte de un proceso de intervención en México que está ocurriendo de manera subterránea, del que nos enteramos de vez en cuando por revelaciones de la prensa estadounidense. La intervención va al paso del agotamiento de las instituciones mexicanas. Un caso evidente de la combinación de ambos procesos lo reveló el New York Times (NYT) en su edición del domingo pasado.

Según el diario, la DEA, agencia estadounidense contra las drogas, “lava” dinero del narcotráfico dizque para tratar de rastrear las manos por las que pasa hasta llegar a los mandos de los cárteles en México.

La estrategia es afrentosa a México pero además, es ineficaz. El narcotráfico entre México y Estados Unidos mueve entre 18 mil y 36 mil millones de dólares al año y el lavado ilícito de dinero se aproxima a esas cantidades. Hasta ahora, dice el NYT, no hay evidencia de que el lavado de dinero a cargo de la DEA haya hecho algún daño a las finanzas de los cárteles mexicanos.

En cambio, la intervención y el agotamiento de nuestras instituciones van rápido, al mismo paso; por ejemplo, la DEA había dejado de lavar dinero en México desde 1998, pero reincidió, dice el NYT, “a partir de que el Presidente Felipe Calderón declaró la guerra contra los cárteles de la droga en el país y enroló a Estados Unidos para que jugara un papel de dirección (leading) en ella, debido a su preocupación de que las fuerzas de seguridad del país tienen poca experiencia y largas historias de corrupción”.

Introducir dinero del narcotráfico en aviones oficiales del gobierno estadounidense para depositarlos en cuentas bancarias de los cárteles mexicanos, tiene la misma lógica y resultados que la introducción de armas que hizo el programa Rápido y Furioso.

Los dos programas le agregan ingredientes letales a la guerra contra los cárteles transnacionales de la droga que se libra entre mexicanos y en nuestro territorio, y contribuyen al desgaste del Ejército y otras instituciones nacionales; en ese sentido abonan al vacio de gobierno en nuestro país. En tales aspectos son tan eficaces, que uno está obligado a preguntarse si en verdad persiguen los objetivos que declaran, porque en seguir pistas de armas y dinero su ineficacia es hasta sospechosa.

¿Y qué dice a todo esto el gobierno mexicano? La PGR ahora no dijo esta vez que nada sabía, como declararon varias autoridades mexicanas en el caso de Rápido y Furioso; reconoció que “en materia de lavado de dinero existe con las autoridades de EU un intenso intercambio de información para detectar y desarticular las redes de esta ilícita actividad”.

A la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional del Congreso de la Unión le gustaría saber bajo qué programa, acuerdo o tratado se dan esas operaciones. Debería saberlo por las funciones del Senado en política exterior, pero el martes acordaron los legisladores solicitar a las secretarías de Gobernación, de Relaciones Exteriores y de Seguridad Pública, así como a la procuraduría y al Cisen que les informen sobre tan peculiar operación financiera de la DEA.

Según lo que ha ocurrido en situaciones semejantes, el gobierno les responderá lo que quiera y los legisladores no se acordarán del asunto cuando regresen de vacaciones para iniciar el 1 de febrero el periodo ordinario de sesiones, que estará más atento a los dislates de los candidatos en campaña electoral que al rumbo que lleva la Nación.

knochenhauer@proigy.net.mx

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

Archivo