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Nacionalismo en seguridad pública

La idea de prevenir la violencia delictiva es un giro en el enfoque de la estrategia de seguridad pública que, de aplicarse bien, acercaría las acciones de gobierno al interés ciudadano e inevitablemente, las distanciaría del Plan Mérida con el que Estados Unidos combate a los cárteles de la droga en México.

El 12 de febrero se creó por decreto presidencial la Comisión Intersecretarial para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia. La prevención no remplaza las acciones de contención de la violencia, como algunos medios han opinado. Ambos tipos de acciones están previstos en la Política de Estado por la Seguridad y la Justicia que presentó el gobierno el 17 de diciembre.

Lo que ha generado expectativas a favor y en contra de esa política de seguridad, es que el “objetivo prioritario” dejó de ser el ataque directo a los cárteles del narcotráfico, como fue en los tiempos de Felipe Calderón.

En su lugar, Peña Nieto planteó “reducir la violencia y recuperar la paz y tranquilidad de las familias mexicanas. En particular, disminuir los indicadores relacionados con homicidios, secuestros y extorsiones”.

Ese cambio de prioridades implica, por cierto, un viraje en la cooperación negociada por Calderón con Estados Unidos para combatir al narcotráfico, que no les ha gustado a la DEA ni a los fabricantes y traficantes de armas estadounidenses.

Hay que recordar que el propósito prioritario de la Iniciativa Mérida, es el ataque directo a los cárteles de la droga. Concentrar esfuerzos en reducir la violencia que daña más a los mexicanos, altera ese orden.

Para ayudar a los congresistas estadounidenses a interpretar ese cambio de orden, circula un documento sobre “La nueva administración de México: Prioridades y asuntos clave en la relación México-EUA”. En él se advierte que para tener éxito, el gobierno de Peña Nieto podría pactar con los grupos criminales.

Y viene entonces la amenaza: “Cualquier intento del gobierno de Peña Nieto de negociar con grupos criminales o legalizar ciertas drogas, despertaría preocupaciones en el Congreso”.

Hasta es posible considerar que la declaratoria que hizo la DEA del Chapo Guzmán como enemigo público número 1 de Chicago, sólo fuera para recordarle al gobierno mexicano que para ellos, lo importante es seguir atacando a los cárteles, no con la intención de derrotarlos, sino como justificación de sus presupuestos para mantener esa guerra.

Otra señal de que hay un cambio en la política de seguridad pública nacional, es que al ser investido el viernes pasado con la Espada y Sable de Mando de las Fuerzas Armadas, Peña Nieto solicitó a los tres cuerpos “elaborar y proponer una política de defensa nacional”.

Les pidió “revisar y actualizar el Plan Militar de Defensa Nacional Conjunto, para que articulen las capacidades de la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea de México”.

El gesto es significativo si se tiene presente que la cooperación con Estados Unidos en el marco del Plan Mérida, comprometió a la PGR y a las secretarías de la Defensa Nacional, de Marina y de Gobernación a ser poco menos que meros ejecutores de las acciones del plan.

Lo que hay que subrayar en los temas de seguridad pública es que las prioridades de México no son las mismas que las estadounidenses, aunque a Calderón le pasara por alto ese detalle.

Desde un punto de vista mexicano, tiene más sentido lo que ha planteado el gobierno: dar prioridad a la reducción de la violencia, sobre todo la que se relaciona con homicidios, secuestros y extorsiones.

Para avanzar en esa dirección se tendrían que “revertir las condiciones sociales, económicas y culturales, que propician la violencia y el delito”, según palabras de Peña Nieto.

Hasta ahí llegan las definiciones del gobierno. No se ha referido a las desigualdades, factor determinante de las condiciones socioeconómicas que propician la violencia, de la inseguridad y de la pobreza extrema.

Varios estudios (Latinobarómetro, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) destacan que en América Latina se da la paradoja de que al mismo tiempo que mejora la economía, empeora la seguridad y aumenta la violencia, inclusive en los países en que ha disminuido la pobreza (que no es el caso de México). Los estudios coinciden en que una causa principal es que las desigualdades, en vez de disminuir con el crecimiento económico,  han empeorado.

En el fondo, revertir la violencia en sus múltiples formas, el hambre incluida, implica atacar las desigualdades, compromiso que ningún gobierno que no haya sido elegido para eso, como los de izquierda, asume por sí mismo. Tiene que obligarlo una ciudadanía dispuesta a transformar sus realidades.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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