Get Adobe Flash player

Otra política rural

Víctor Suárez, quien será secretario de Agricultura si Andrés Manuel López Obrador gana la elección presidencial, ha documentado y puesto en circulación para ser enriquecida, la visión de los problemas y las estrategias que emprendería para el rescate productivo y social del campo.

Presenta a la reflexión una nueva política rural, que para serlo necesita articular los dos propósitos que le dan dirección al planteamiento: restablecer la soberanía alimentaria (elevando la producción de todo tipo de unidades agropecuarias) y hacer posible el acceso de la mayoría de los pobladores rurales a una vida digna.

Avanzar en esa doble dirección obliga a formar una amalgama entre el desarrollo agropecuario y el desarrollo social, desafío que rehuyeron los gobiernos sucesores del de Lázaro Cárdenas hace más de 70 años. Desde entonces, la intervención del gobierno en el sector planteó un divorcio entre las tareas de fomento productivo y las de desarrollo social.

Las acciones de gobierno en apoyo a la producción se orientaron en favor de los agricultores mejor dotados de recursos, considerando que eran quienes podían dar las respuestas productivas más rápidas y eficientes. Así fue durante algún tiempo, pero ya no: han erosionado sus recursos naturales al grado de que sus rendimientos marginales son casi negativos. No obstante, los agricultores del noroeste siguen siendo quienes se apropian de la mayor parte de los subsidios creados hace décadas.

La atención a las necesidades sociales quedó reducida a subsidiar la sobrevivencia de los pobres. La intención nunca ha sido resolver las causas de la pobreza. Las dependencias que actualmente operan el Programa Especial Concurrente, sólo responden a las manifestaciones críticas en salud y educación de los más pobres.

Para poder hablar de desarrollo rural y no sólo agropecuario, es menester la articulación entre eficiencia productiva y eficiencia social, una aspiración  plagada de complejos desafíos económicos, políticos, sociales y de liderazgo, por ser la nuestra una sociedad de profundas desigualdades.

Por ejemplo, la eficiencia productiva en el campo atender las necesidades de apoyo de las unidades agropecuarias según su dotación de activos y mecanismos de vinculación a servicios y mercados. Para reconocer tales diferencias y diseñar apoyos lo más diferenciados que sea posible, Suárez propone un enfoque territorial, no sectorial de las acciones.

Para remover obstáculos a la eficiencia productiva campesina, también es indispensable diversificar actividades, de manera que la agricultura no sea casi la única ocupación rural. La agroindustrialización y terciarización de la economía están muy atrasadas en el campo, lo cual significa que demasiada gente vive de las actividades primarias.  En ellas se ocupa 14.3 por ciento de la fuerza laboral del país, la cual no puede tener soporte material de una vida digna en la riqueza que produce, equivalente al 3.8 por ciento del PIB.

Para fomentar las inversiones privadas y sociales que detonen la diversificación de la economía rural, una condición fundamental entre varias que propone Suárez, es el fortalecimiento de la certidumbre jurídica y del Estado de Derecho.

Avanzar en eficiencia productiva es necesario, pero no es garantía de que el reparto de los beneficios contribuya a desmontar las desigualdades en las que se reproduce la pobreza. Afrontar el contraste (y la conflictiva política) entre privilegios y la injusticia a los despojados, es el mayor desafío para cualquier estrategia que se proponga el desarrollo social del campo.

La aplicación de políticas diferenciadas para el desarrollo económico, social y ambiental según los diferentes tipos de agricultura, ganadería y pesca, referida líneas arriba, contribuirían a atenuar las desigualdades regionales, lo cual es un buen inicio si es sustentable en los resultados productivos que vaya alcanzando.

El desarrollo rural requiere la participación de sujetos sociales organizados y activos, condición que es una rareza en el campo mexicano. Suárez propone considerar la organización campesina como entidades de interés público, igual que lo son ahora los partidos políticos, pero hay que precisar cómo se evitaría la corrupción de las dirigencias peleando por las prerrogativas. Sólo un liderazgo con mística de servicio lo evitaría.

El otro gran protagonista de la nueva política rural son las instituciones de gobierno y su presupuesto. La SAGARPA cumple con repartirle subsidios a quienes más producen. No se podría reorientar el gasto para que sirva al desarrollo rural, con el actual arreglo institucional del que forma parte la SAGARPA. Modificarlo es otro enorme desafío al cambio de políticas para el desarrollo rural.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

Archivo