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Para crecer hay que repartir

Guillermo Knochenhauer

 

Los gobiernos panistas de Fox y Felipe Calderón han
deteriorado, en vez de corregir, la percepción de que en México se puede vivir con
equidad y reglas claras, protegidas por instituciones y autoridades confiables.
Esa era su oferta, ese era el cambio para el cual se votó por el PAN, esa la
transformación que debieron implantar y ese es su mayor fracaso.

El problema es que el desempleo junto con los bajos salarios
que implican inequidad y la corrupción apabullante que mina cualquier garantía
y derecho, inhiben las inversiones, el crecimiento económico y reducen la
tolerancia social a otros eventos, como la crisis alimentaria.

El encarecimiento de ningún otro bien tiene tan grande impacto
en el ánimo social como el de los alimentos. El alza de precios de la comida fue
la gota que derramó el vaso de la rebelión contra autocracias corruptas en
Túnez, Egipto y ahora Libia.

México ya está inmerso en una nueva crisis de precios de los
alimentos y ni la burla perdona el gobierno cuando su secretario de Hacienda,
Ernesto Cordero, dice que las familias mexicanas que son más luchonas que
exigentes tienen casa, coche y escuelas privadas con seis mil pesos al mes. Sería
bueno que el señor Cordero experimentara en carne propia lo que su familia puede
hacer con seis mil pesos al mes.

Los empresarios perciben mejor que el gobierno el
empobrecimiento del país, porque sus ventas van a la baja. Saben que la
precariedad en los empleos que se están creando y la pérdida de poder
adquisitivo de los salarios, se traducen en menor crecimiento de sus negocios.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI
consigna la reducción durante 2010 de 109 mil 990 empleos permanentes en
comparación con los que había en 2008. Hay más trabajo, pero más inestable.

El propio instituto midió la reducción en 2.08 por ciento
del poder adquisitivo del salario medio de los trabajadores formales que
cotizan en el Seguro Social, el cual pasó de 7 mil 247.8 pesos mensuales en
2008 a 7 mil 96.6 pesos en 2010.

Eso explica que la demanda del mercado interno, en vez de
haberse recuperado después de la crisis de 2009, haya sido menor en 2010 a la
de 2008 en 3 por ciento y que las ventas al menudeo fueran 2 por ciento menores
en 2010 que en 2008.

Todo ello agrava el problema estructural del empleo. Según
la misma encuesta de ocupación del INEGI, 5 millones de trabajadores ganan
cuando mucho un salario mínimo, que son mil 742 pesos al mes. A otros 21.1
millones les pagan entre 1 y 3 salarios mínimos al mes, o sea, hasta 5 mil 225
pesos. Esos dos grupos conforman casi el 60 por ciento de la fuerza laboral del
país.

Además, hay 6.2 millones de personas que forman parte de la
llamada población no económicamente activa pero disponible o sea, gente en
posibilidad de trabajar pero que no busca empleo porque no tiene esperanza de
encontrarlo. Las cifras oficiales se refieren a 1.5 millones de jóvenes y
adultos desempleados, así considerados porque busca trabajo sin encontrarlo.

Mercado en contracción de su poder de compra y corrupción
rampante son un buen pretexto para que los empresarios no emprendan, no
inviertan, no innoven ni arriesguen su capital en desarrollos tecnológicos
propios que sustenten su competitividad.

Como dijo Salomón Presburger Slovik, presidente de la
Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), los industriales siguen
dudando de la reactivación del mercado, por lo que aún no se “animan a

comprar maquinaria y equipo para aumentar su producción y modernizarse” (El
Financiero, 23/02/2011).

El asunto es que la solidez de la recuperación lo marca el ritmo
de las inversiones productivas y en conocimiento al indicar, entre otras cosas,
el paso al que se moderniza la economía. Puede decirse que ese paso está
prácticamente detenido: durante los últimos 6 años, la tasa de inversión apenas
creció 1.7 por ciento, comparado con el 8.1 por ciento anual promedio que se
registró entre 1960 y 1980.

Estamos en un círculo vicioso de bajas inversiones productivas
y en educación  e investigación, ante un
mercado que no crece, entre otras cosas porque no aumentan las inversiones, ni la
competitividad, ni el empleo ni los salarios.

El tan admirado gobierno de Brasil que encabezó Luiz Inacio Lula
da Silva se encontró a una situación muy semejante a su inicio; su éxito lo
explica quien fuera su embajador al decir que “nuestra apuesta principal fue
invertir la ecuación tradicionalmente aceptada: para repartir hay que crecer;
para nosotros, para crecer hay que repartir”.

Lula fue haciendo un gobierno fuerte, con una visión de
Estado y largo plazo –y no inmediatista de partido- hasta ser capaz de adoptar
las medidas de equidad colectiva necesarias para crear una sociedad próspera.
Ante la sucesión de Calderón, la pregunta más común es ¿por quién votar entre
los aspirantes visibles?

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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