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Plan Nacional de desarrollo

Entregó el Presidente Peña Nieto su Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. Si hubiera que definir en una frase la principal característica del plan, diría que favorece el clima de negocios. No diría que atiende el mandato constitucional de propiciar un crecimiento equitativo de la economía.

El documento propone alcanzar metas en diversos frentes, que son de alta importancia en estos tiempos mexicanos: por ejemplo, para alcanzar un México en Paz se reconoce que hay que fortalecer las instituciones; para avanzar hacia un México incluyente y disminuir las desigualdades, se acepta que hay que ir más allá del asistencialismo.

Una tercera meta es la Educación de Calidad, de la que se espera que redunde en elevar la capacidad de la fuerza laboral como “fuente de innovación”. (Además de elevar la calidad, se tendría que terminar con el rezago educativo de casi 33 millones de adultos que forman parte de la fuerza de trabajo del país, y que no terminaron su educación básica).

La tendencia a la integración de bloques regionales para competir en la economía global, sirve de referencia a la meta de integración plena de la economía nacional a la estadounidense para ser un México con Responsabilidad Global.

Reformas de mercado en telecomunicaciones, energía, financiera y competencia económica, como otras de orden institucional, jurídico y político, son arreglos necesarios para la integración plena del país a la región norteamericana.

El eje de la quinta meta, un México Próspero, es el crecimiento de la productividad. Cualquier presentación sobre el comportamiento de la economía mexicana que haya hecho el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, parte de su convicción de que el país ha estado entrampado durante 30 años en la baja productividad y que esa es la causa del lento crecimiento general.

Maneja cifras según las cuales, entre 1981 y 2011 la productividad “total de los factores” (el INEGI los clasifica en cuatro grupos: trabajo, capital, tierra y capacidad empresarial) decreció a una tasa media anual de 0.7 por ciento.

El secretario estima que la relación entre el PIB per cápita y las horas trabajadas da una productividad laboral que se habría encogido a una tasa media anual superior a 1 por ciento durante el mismo periodo.

Según las cuentas del INEGI, la productividad laboral ha tenido un comportamiento positivo, aunque muy modesto de apenas 0.3 por ciento por año entre 2005 y el tercer trimestre de 2012.

La productividad de la mano de obra en la industria manufacturera, por ejemplo, ha sido en números positivos: tomando el 2008 como referente de base 100, la productividad de los obreros y empleados en las manufacturas fue de 108.7 en el 2012.

Significa que lo que está fallando en la productividad son otros factores, relacionados con el capital y la capacidad empresarial, es decir, las inversiones productivas y la eficiencia organizativa e innovadora de las empresas es lo que está en déficit.

El Plan Nacional de Desarrollo se enfoca a favorecer un clima de estabilidad económica, a seguir una política de fomento que apoye la innovación y crecimiento de empresas en sectores estratégicos y a que la competencia mercantil regulada por nuevos mecanismos, determine la sobrevivencia de cada empresa.

A los trabajadores, en cambio, se les seguirá arrancando su aportación a la productividad mediante la compresión de los salarios. No hay una sola alusión a la recuperación de las remuneraciones al trabajo.

Según el Informe sobre Competitividad Social en México 2012, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, solamente el 8.4 por ciento de la población ocupada en México gana más de cinco salarios mínimos, es decir, arriba de 9,850 pesos mensuales.

Del resto, 22.6 por ciento sobrevive con ingresos de entre uno y dos salarios mínimos y 21.9 por ciento gana hasta tres salarios mínimos. En otras palabras, el 44.5 por ciento de la fuerza laboral trabaja por 5,800 pesos como máximo. Otro 8.2 por ciento de mexicanos no recibe ingresos por su trabajo.

Las tendencias coinciden: el deterioro salarial se da durante los mismos 30 años que el estancamiento de la productividad general y del crecimiento económico del país. ¿Qué fue primero?

Nada indica en el Plan Nacional de Desarrollo que la precarización laboral vaya a cambiar. El plan de gobierno tiene una clara inclinación a respaldar al capital y fomentar las capacidades empresariales, pero nada dice de metas a alcanzar en empleos y salarios.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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