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Poder político sin rumbo

Guillermo Knochenhauer

 

El Presidente
Calderón dijo en Nayarit hace algunos días que las instituciones “están
totalmente debilitadas”. Se refería a la política, a la familia y a la
religión. A lo público y a lo privado. Casi nada queda fuera de esas tres
categorías.

En el ámbito de
lo público, el debilitamiento institucional es abarcante y peligroso, porque la
gobernabilidad democrática de un sistema político se basa en la confianza que
le tenga la ciudadanía al ejercicio del poder. Los responsables del déficit de
confianza en el poder son quienes lo ejercen, no a la ciudadanía cuando lo
desdeña.

La provocación de
miedo entre la población, como es la sensación de inseguridad, es un recurso
con el que puede compensarse (por algún tiempo) la pérdida de legitimidad de la
autoridad al gobernar.

La confianza
tiene mayores requisitos que el miedo: lo principal es la percepción que la
ciudadanía tenga del propósito y de la eficacia con que se ejerce el poder, y
en beneficio de quien actúa la autoridad.

Nuestro sistema
político falla en los tres requisitos.

El primero,
porque no hay un proyecto nacional de desarrollo que precise el sentido, rumbo o
propósito de las acciones de gobierno. En aras de la integración a Estados
Unidos, se han perdido objetivos de significación nacional, aunque fuera
simbólica, como la justicia. En su lugar se tratan de imponer claves culturalmente
ajenas que aluden a la competitividad y a la productividad.

En eficacia, el
sistema también está reprobado: no puede con las tareas más elementales, que
son la seguridad pública y la certeza jurídica. La
prepotencia y corrupción dominan las instituciones encargadas de procurar la justicia,
dependientes del poder ejecutivo, y de impartirla en el ámbito del poder
judicial.

Quienes gobiernan tampoco son eficaces en la construcción de
acuerdos, como los que se necesitan entre el Poder Ejecutivo y los
legisladores. Y es que el orden institucional en el que se relacionan esos dos
poderes, está diseñado para un sistema presidencialista que no funciona en la
pluralidad política a que han dado lugar nueve reformas electorales y ninguna
que toque el arreglo institucional entre los poderes del Estado.

El Senado de la República aprobó una reforma a la que no se
ha dado la denominación adecuada, porque no es de Estado y sólo parcialmente es
política, pero tiene la virtud de que trasciende, por primera vez, el tema
electoral y establece algunos espacios, aunque restringidos, para la
participación ciudadana.

Se trata de un proyecto de los senadores del PRI, que fue
rechazado por los diputados del mismo partido porque Enrique Peña Nieto exigió
que se incluyera una cláusula para darle al partido con 35 por ciento o más de
las curules, la mayoría absoluta en las cámaras, quitándole asientos que
hubieran ganado otros partidos.

El tercer
requisito, el de los beneficiarios de las políticas públicas y acciones de
gobierno falla, porque la percepción social es que los intereses particulares
prevalecen sobre los del país. La privatización de lo público tiene el discurso
neoliberal en su apoyo, al enfatizar el papel del individuo por encima de la
colectividad y del mercado como ámbito en el que se resuelve, mediante leyes
“neutrales”, quien prospera y quiénes no.

En realidad, las acciones
de gobierno siguen siendo determinantes, sólo que ahora se justifica que favorezcan
intereses de grupos particulares o privados. De tiempo atrás viene el
favoritismo descarado en muchas de las privatizaciones de empresas públicas.
También el error histórico (Salinas dixit, con razón) de la extranjerización de
los bancos y la cada vez más grotesca conducta de los partidos políticos que compiten
por las prerrogativas del IFE, en vez de hacerlo por la simpatía del electorado.
Por eso reducen la gestión legislativa a cálculos de ventajas electorales.

No debe sorprender, aunque sí preocupar, que el Presidente, los partidos políticos, los legisladores,
los sindicatos, las policías y los bancos tengan el mayor rechazo cuando se le pregunta
a los ciudadanos por esas instituciones. Consulta Mitofsky publicó en febrero
del año pasado su evaluación de la “Confianza en las instituciones”.
Todas las arriba mencionadas, tuvieron más de la mitad de respuestas adversas.

El déficit de
confianza ciudadana es la acumulación de 30 años de confusión del rumbo, de la falta
de eficacia y de pérdida de sentido colectivo en el ejercicio del poder, lo
cual se traduce en déficit de su legitimidad. No se ve, entre las élites de
poder, que estén dedicadas a superar la fragilidad del sistema político por el
proceso de extinción de las instituciones.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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