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Productividad laboral y salarios

En Madrid, España, se llevó a cabo la VIII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Empleo y Seguridad Social. Rosalinda Vélez Juárez, Secretaria del Trabajo y Previsión Social, destacó en su participación las posiciones panistas y del PRI sobre crecimiento, productividad y empleo.

Sostuvo que para crecer son necesarias reformas “estructurales” que mejoren la competitividad, combinadas con “políticas activas del mercado laboral que faciliten la vinculación entre las empresas y los buscadores de empleo” (El FINANCIERO 23/07/2012).

Enrique Peña Nieto se ha comprometido a impulsar una reforma laboral que va en la misma dirección que intentó el PAN y que el neoliberalismo ha impuesto en varios países: flexibilizar los términos de contratación y despido, nada más.

Ni hablar de liberar la vida sindical de cacicazgos que son apoyos del PRI, aunque sea necesaria esa liberación para establecer negociaciones laborales de mayor provecho para empleados y empleadores.

Para avanzar en competitividad, más que flexibilidad en las contrataciones y despidos laborales, se requiere modificar las relaciones de poder entre los principales factores de la producción con dos propósitos importantes: abatir el sindicalismo corporativo que obstaculiza la democratización del mundo obrero y la eficiencia empresarial, y hacer que los avances en productividad laboral se reflejen en aumentos de las remuneraciones salariales.

La reforma laboral que anuncia Peña Nieto, enmarcada en el neoliberalismo económico, no ha acelerado, en ningún país, ni el crecimiento ni la generación de empleos. En cambio, ha hecho más precaria la situación de empleados y trabadores y es una de las causas principales del aumento de la pobreza y sobre todo, de la desigualdad social en naciones de Europa y en Estados Unidos.

Está demostrado que las premisas neoliberales del crecimiento económico no resuelven la agenda social, esto es, no generan los empleos ni las remuneraciones al trabajo que sirven de base a la participación de los trabajadores en la riqueza que se produce.

El crecimiento de la productividad, que es cuántos más bienes y servicios aportan los trabajadores durante su jornada laboral, vinculada a los aumentos salariales, fue la base en la que se sostuvo el progreso social en todo el mundo occidental durante el cuarto de siglo postbélico, el periodo de auge capitalista más largo de la historia.

Ese periodo terminó en la década de 1970. Desde entonces, pero sobre todo desde la década de 1990, el crecimiento en productividad laboral ha aumentado mucho más rápido que la retribución salarial promedio, según las estadísticas de Europa, Estados Unidos y México.

Los datos de Estados Unidos son ilustrativos: entre 1948 y 1973, la productividad y los salarios crecieron al parejo, alrededor de 100% los dos factores. Entre 1973 y 2010, la productividad laboral creció un 80.4% adicional mientras que el salario promedio lo hizo solamente en 39.2% y las remuneraciones por hora (flexibilidad en las contrataciones) un pobre 10.7%.

En la medida en que ha disminuido la parte salarial del PIB, han aumentado las ganancias de las empresas pero no de todas, sino de las que más invierten en innovaciones tecnológicas para elevar la productividad de sus trabajadores. El fenómeno consecuente es el aumento, tanto de la desigualdad como de la pobreza en todas partes.

En México la productividad laboral ha crecido mucho menos que en Estados Unidos o en Europa. Según el Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC), entre 1991 y 2009 habría aumentado sólo 2.1% en todo el periodo.

Los salarios tampoco han aumentado, sino que han disminuido. De acuerdo con el Anuario económico y financiero 2007 de México, la masa salarial del país representó, en 2003, el 31.68% del PIB. Para 2006, datos provisionales, había disminuido a 29.17% del PIB.

La paridad de compra del salario mínimo que rige en México, alcanza para comprar lo que internacionalmente cuesta 170 dólares. Los chinos tenían el salario mínimo obrero con menor poder adquisitivo, pero comenzaron a elevarlo y en 2011 iban en 173 dólares, por lo que le dejaron a México esa penosa posición. Felipe Calderón consideró que ese es un logro para presumir. El salario mínimo obrero en Brasil, cuya política ha sido eficaz en reducir la pobreza, alcanza para adquirir bienes por valor de 286 dólares.

El tema no es la pobreza, sino la desigualdad en la distribución del ingreso, que empieza por la proporción del PIB que corresponde a los salarios. La política laboral del neoliberalismo ha significado atraso social y sin embargo, el PRI y el PAN coinciden en promoverla quizás con el  fin de dejar claro el alineamiento neoliberal de la política económica ante los inversionistas.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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