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Promueve el Senado los transgénicos

El pleno del Senado de la República aprobó el jueves de la semana pasada un punto de acuerdo por el que solicita a los secretarios  de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Francisco Mayorga, y del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Rafael Elvira, que liberen los permisos de las siembras experimentales de maíz genéticamente modificado (en superficies de hasta una hectárea por proyecto) para que pasen a la fase piloto (500 hectáreas por permiso) en Sinaloa, Sonora y Tamaulipas.

Había un segundo punto de acuerdo para solicitar a los mismos funcionarios que acudieran al Senado “el día miércoles 30 de noviembre del presente año” (una semana después), para informar a la comisión de Agricultura y Ganadería “del estado que guardan las solicitudes y permisos para la siembra de maíz genéticamente modificado, en cualquiera de sus fases establecidas en la Ley y el Reglamento”.

Pablo Gómez, del PRD, cayó en la cuenta de que debió ser al revés, que primero se pidiera información sobre los resultados de las siembras experimentales y después, según el conocimiento de esos informes, se  solicitara o no a la Sagarpa y la Semarnat que apuren la autorización para que esas siembras pasen a la fase piloto.

Para muestra de que así debió ser porque hay legisladores que no entienden de lo que hablan, basta un botón: la senadora Amira Gómez Tueme, del PRI, se declaró una entusiasta promotora del acuerdo de apurar las autorizaciones de siembra de maíces transgénicos porque, dijo, “ahorita estamos importando, creo que son 40 millones de toneladas de maíz, de Estados Unidos y de Sudáfrica, que es maíz genéticamente modificado”. Debía saber la senadora que son alrededor de 8 millones de toneladas, no 40 millones lo que se importa al año y que Estados Unidos no produce maíz blanco para tortillas sino maíces para forraje; Sudáfrica si vende maíz para consumo humano, pero no es transgénico.

Por cierto, acerca del consumo humano de maíces transgénicos, la ministra francesa de Medio Ambiente, Nathalie Kosciusko-Morizet, se declaró esta semana “más decidida y convencida que en 2008 de la necesidad de prohibir el cultivo de Monsanto 810 en Francia” por los riesgos que implica para la salud de los consumidores.

En 2008, Francia no asumió la autorización de la Unión Europea para importar maíces genéticamente modificados, autorización a la que después Alemania, Francia, Grecia, Austria, Hungría y Luxemburgo le agregaron una cláusula de salvaguarda que les permita prohibir el cultivo de tales variedades.

Contra toda evidencia empírica y científica, la senadora Gómez Tueme arguyó que la presencia de “transgénicos les ofrece la opción de elegir” a los campesinos y agricultores, “y seguramente lo harán si se disminuyen sus costos y se incrementa la productividad”.

En primer lugar, hay evidencia contundente de la imposible coexistencia de nuestros maíces nativos con los maíces transgénicos sin que éstos contaminen a los primeros. En el debate senatorial, alguno de los legisladores debió argumentar (pero nadie lo hizo) que las semillas transgénicas pueden llegar a contener el gen terminator que las esteriliza, igual que a los cultivos que llegue a contaminar.

Si es imposible evitar la contaminación de las siembras contiguas, y éstas pueden llegar a perder la posibilidad de utilizar parte de la cosecha como semilla para la siguiente siembra, ¿dónde está la opción de los campesinos y agricultores de elegir? Quedarían totalmente dependientes de la compra a Monsanto de semillas y del paquete de químicos para hacerlas germinar, aunque para ello necesitarían dinero que la gran mayoría no tiene.

En segundo lugar, como argumentó el senador Antonio Mejía Haro, del PRD, los transgénicos no están hechos para aumentar rendimientos. Algunas de esas variedades sirven para resistir algunas plagas de insectos y otras para no morirse con los herbicidas de Monsanto para quitar maleza. Ninguna de esas variedades tiene mayores rendimientos que las semillas normales.

El caso es que contra toda lógica y la posición de más de seiscientas organizaciones campesinas y no gubernamentales en el país y en el extranjero, los senadores acordaron urgir a la Sagarpa y a la Semarnat a que autorice a Monsanto a pasar de la siembra experimental (en menos de una hectárea) a la siembra piloto en 500 hectáreas de maíces transgénicos en Sinaloa, Sonora y Tamaulipas.

El panista Alberto Cárdenas, presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería, autora del punto de acuerdo, defendió la urgencia con el argumento de que termina el periodo de siembra del ciclo agrícola otoño-invierno. Sostuvo que se cuenta con “un cuerpo (normativo) muy compacto para que caminemos con seguridad en este tema”. Ni los europeos lo han acabado de construir.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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