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Propone la FAO sembrar Agronegocios

Graziano da Silva, director general de la FAO, que es el organismo internacional más importante en materia alimentaria, junto con el presidente del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, Suma Chakrabarti, afirman que las inversiones en agronegocios son una respuesta al hambre y la pobreza rurales.

Lo dicen en un artículo publicado en el Wall Street Journal el 6 de septiembre pasado, que firmaron al alimón ambas autoridades: “la inversión privada, sostienen, es la que puede fertilizar la tierra con dinero, siempre y cuando las condiciones políticas sean las correctas”.

En todo el mundo se reconoce que la agricultura está ante problemas de producción y consumo, algunos viejos y otros desconocidos. Entre los primeros destaca la desarticulación de los sistemas alimentarios de países que apostaron a las importaciones de cereales, como México, lo cual ha generado una enorme carga social que no desaparecerá para dar paso a los agronegocios de los que hablan da Silva y Chakrabarti.

Lo que está fuera de discusión es que países como el nuestro, necesitan producir más alimentos. La cuestión de fondo es ¿qué productores tienen mayor potencial productivo por aprovechar, para elevar la disponibilidad de alimentos?

Si la agricultura intensiva en agroquímicos de la Revolución Verde ya no puede ofrecer mayores rendimientos, la alternativa es la agricultura campesina y familiar. Graziano da Silva y Chakrabarti están pensando en las tierras y agua de esa agricultura, a las que podría sacárseles mayores rendimientos, sólo que ponen como condición que desaparezcan los campesinos y sus familias para que el dinero de los agronegocios “fertilice” la agricultura en países como el nuestro.

Según ambos autores, hay potencial para el crecimiento de la agricultura desde Asia central hasta el norte de Africa (sólo se refieren a ella, porque es en la que opera el Banco Europeo de Reconstrucción que preside Chakrabarti).

Lo único que habría que resolver, dicen como quien acaba de inventar el agua tibia, es la falta de irrigación, el reducido y antieconómico tamaño de las parcelas y su falta capital.

El meollo de su propuesta es que inversionistas privados resuelvan esos problemas fundando agronegocios en economías de escala, lo que desplazaría a millones, no miles sino millones de campesinos.

Lo que no dice el responsable de la FAO es lo que tendrían que hacer, por ejemplo la India o México para desplazar campesinos a otras actividades; en el país asiático la agricultura genera el 15 por ciento de su PIB, pero en ella se ocupa la mitad de sus mil 200 millones de habitantes en muy pequeñas unidades agropecuarias.

En México, la participación del PIB agropecuario en el PIB total bajó del 4.1% en 2000 a 3.8% diez años después. La población económicamente activa pasó de 17.6% de la PEA total, a 13.1% entre 2000 y 2008, “lo que revela el tamaño de la migración rural en estos años y del abandono de las tierras dedicadas a actividades agropecuarias”, dice José Antonio Mendoza Zazueta, secretario técnico del Proyecto Conocimiento y Cambio en Pobreza Rural y Desarrollo, capítulo México.

Si 13.1 por ciento de la fuerza laboral del país genera el 3.8 por ciento de la riqueza, es clara la causa principal de la pobreza rural, como lo es que la carga poblacional sobre la agricultura y la ganadería es excesiva. A los agronegocios les sobra aún más gente, sin duda. Lo que no es claro, es que el resto de la economía tenga alternativas ocupacionales para el exceso de población rural.

El artículo de da Silva debería pasar inadvertido, si no fuera porque seguramente encontrará seguidores entre los responsables de las políticas públicas en desarrollo rural de nuestro país.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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