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Reestructurar el Presupuesto Rural

Reestructurar el presupuesto rural

 

Guillermo Knochenhauer

 

El presidente Calderón dijo el 20 de septiembre en Nueva York que a causa de la crisis económica, el mundo ha abandonado la atención urgente del calentamiento global. En México son tantos los problemas que nos ocupan, que la atípica sequía que padece 54 por ciento del territorio en plena época de lluvias, las inundaciones y las heladas que asolaron en agosto y septiembre al Estado de México, Tlaxcala, Puebla y Veracruz, apenas alcanzaron breves espacios en los periódicos y la TV.

El caso es que México no se está preparando para una crisis de desabasto de granos en el mercado mundial, que puede presentarse en cualquier momento a causa del clima. Lo primero que tendrían que hacer el gobierno y los Diputados, es romper el esquema de asignación de los recursos fiscales al desarrollo rural.

México es, entre 18 países de América Latina, el que destina más dinero al campo. El presupuesto ejercido fue de casi 11 mil pesos per cápita en 2010, más del doble que en cualquier país sudamericano según Luis Gómez Olivier, en “Los recursos públicos para el campo en México”, La Jornada del Campo, julio 2011.

A pesar de tan grande gasto, nuestro campo es el menos productivo y con mayor pobreza en la región. La principal causa de eso es política, esto es, que en la negociación por el reparto de esos recursos se han impuesto, por un lado, los criterios asistencialistas con que se pretende combatir la pobreza y por el otro, los intereses de los agricultores más poderosos.

El resultado es que la mayor parte del presupuesto es asistencial y que de la proporción que se asigna al fomento productivo, lo principal sean subsidios que benefician a particulares -a los más fuertes económica y políticamente- y lo menos cuantioso sea para caminos, almacenes y obras de infraestructura que favorecen la economía de todos.

Se requiere un nuevo modelo de desarrollo rural, guiado por la finalidad de recuperar las bases internas de la seguridad alimentaria, hasta ahora basada en importaciones masivas que proveen media docena de países  en el mercado mundial, tan vulnerables al cambio climático como cualquiera.

Las importaciones alimentarias de México han crecido, en conjunto, 400 por ciento en 15 años y en varios productos, la dependencia del país es masiva, casi absoluta; por ejemplo, del consumo actual, se importa 81 por ciento del maíz amarillo, 73 por ciento del arroz, 52 por ciento del trigo, 90 por ciento de oleaginosas.

El simple cálculo de probabilidades de caídas en la producción mundial de granos por desastres ambientales (situación que no se ha presentado de manera catastrófica), ha bastado para alentar su encarecimiento especulativo y hasta uso como instrumento de chantaje político.

Hay que acabar con las importaciones masivas de alimentos, para lo cual se necesita reestructurar el gasto público rural en favor del 90 por ciento de los campesinos: un tercio de ellos aportarían mucho más al mercado nacional si tuvieran acceso a semillas, biofertilizantes, asistencia técnica, a crédito de avío, refaccionario y pignoraticio, almacenes y caminos.

Dos tercios de los campesinos en México practican agricultura de subsistencia; a ellos hay que apoyarlos de manera que las comunidades rurales más pobres alcancen a cubrir por sí mismas su déficit productivo para asegurar su propia alimentación.

El problema es que de ese presupuesto, 60.72 por ciento se destina a mitigar las urgencias sociales (como el hambre) y el 40.28 por ciento restante a subsidiar el fomento productivo (Gómez Olivier). Además, los subsidios están muy mal repartidos: el 10 por ciento de los agricultores -los más grandes y eficientes- captura más del 60 por ciento de esos recursos.

Como en todo reparto de recursos públicos, el problema es político, esto es, de prioridades según intereses en juego. La prioridad ha sido “asegurar la competitividad del sector” para lo cual, se han diseñado los instrumentos de apoyo en favor de los agricultores mejor equipados.

El Secretario de SAGARPA, Francisco Mayorga, al comparecer el 12 de octubre ante comisiones de diputados, afirmó que la actual política de subsidios ya no es sostenible, aunque insistió en “favorecer la competitividad y la prevención de riesgos”.

Los diputados tienen la responsabilidad de revisar el gasto federal para 2012 que propone el gobierno; en vez de reclamar más recursos para los mismos estancos de gasto como todos los años, tienen la oportunidad de modificar ese esquema para asegurar, en primer lugar, la soberanía nacional en materia alimentaria (es decir, abatir la actual dependencia de importaciones masivas de alimentos) y la administración de riesgos.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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