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Remedo de reforma política

Guillermo Knochenhauer

 

Entre las causas de la crisis general que entrampó a México
desde hace cuarenta años, hay que tomar en cuenta, además del contexto mundial
y del agotamiento del modelo de crecimiento por sustitución de importaciones de
bienes de consumo, la formación de los últimos cinco presidentes priistas:
ninguno había ocupado algún cargo de elección popular y todos, a partir de
López Portillo, surgieron del área de las finanzas públicas. El involucramiento
de tan delicado sector en la pugna sucesoria afectó el desempeño de la hacienda
pública.

Además, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto
Zedillo completaron su formación en universidades de Estados Unidos, rasgo que
tuvo la mayor importancia en el cambio del discurso del poder: hicieron a un
lado el nacionalismo revolucionario y en su lugar dijeron que la única
estrategia posible para México era integrarse a la geopolítica, a la economía y
hasta a la cultura de Norteamérica.

En la práctica, se adoptó el consenso de Washington, un
decálogo de medidas económicas y políticas con el que arrancó la era del
neoliberalismo; se dio por hecho que la estabilidad macroeconómica, la apertura
al mercado externo y a la inversión extranjera serían suficientes para impulsar
la productividad, la competitividad y el crecimiento del país. El resultado es
la estabilidad macroeconómica, pero con estancamiento económico y social.

En lo político, el neoliberalismo consiguió la reducción
indiscriminada del Estado. Vendió ideas como que había que ceder soberanía ante
la economía global y que el crecimiento del país terminaría siendo equitativo
por sí mismo. Contribuyó a que la “transición democrática” se concentrara en el
proceso electoral mientras el ejercicio del poder quedaba al garete, por lo que
terminó en dispersión anárquica.

La legitimidad (aceptación social) de la autoridad del
Estado se erosionó ante el menor dinamismo económico, el estancamiento de la
movilidad social, la corrupción y la inseguridad, fenómenos acentuados con la llegada
del PAN al poder Ejecutivo.

La transición debió culminar hace mucho tiempo en un nuevo arreglo
institucional que sustituyera al viejo presidencialismo. Faltó una reforma
política sustantiva que recompusiera el ejercicio disperso del poder y generara
nuevos principios de legitimidad. Ese era el alcance de la reforma política que
propuso Porfirio Muñoz Ledo hace más de una década y que se ha ido
empequeñeciendo en cada nuevo intento.

La semana pasada, la Cámara de Diputados aprobó algunos
artículos de la reforma política que el Senado había aprobado desde el anterior
periodo ordinario de sesiones del Congreso. Lo que produjeron es un remedo de
reforma política que no
mejora las posibilidades de acción del Ejecutivo ante los legisladores, ni
empodera a los
ciudadanos.

De lo perdido, lo que aparezca, aunque en realidad es poco.
Por ejemplo, se aprobó la iniciativa preferente, supuestamente para mejorar las
relaciones entre el Presidente y los legisladores. Consiste en que el Ejecutivo
presente dos iniciativas al inicio de cada periodo ordinario de sesiones del
Congreso, el cual queda obligado a votarlas –afirmativa o negativamente- antes de
30 días. En teoría se evitaría así el rezago indefinido de propuestas que el
Presidente considere prioritarias pero sólo en teoría, porque no habría sanción
alguna para diputados o senadores si no cumplen con el plazo (como no lo han
hecho con la designación de tres consejeros del IFE, sin que sufran la menor
consecuencia por ello).

Un aspecto rescatable aprobado por senadores y diputados es
la creación de la figura de presidente provisional, que recae en el secretario
de Gobernación, que entraría en funciones en caso de ausencia absoluta del
Presidente. No obstante, los legisladores se reservaron el derecho de designar
al Presidente interino o sustituto en un plazo de 60 días, que puede no ser
suficiente para que los partidos se pongan de acuerdo en esa designación.

El país requiere una reforma política mucho más profunda, que
dé lugar a un poder Ejecutivo eficaz, a un poder Legislativo realmente
representativo y a un poder Judicial que restablezca la vigencia del Estado de
Derecho. Tendríamos, en conjunto, un Estado promotor del crecimiento económico,
del reparto justo de sus beneficios, libertades, democracia y leyes de
aplicación inexcusable, y ciudadanos con una cultura política más alerta.

A ese ideal se oponen, entre otros factores, de manera
destacada, los intereses particulares que el neoliberalismo, aderezado con
ineptitudes y corrupción, empoderó (televisoras, bancos, empresas
transnacionales) y que ahora desafían a la nación para preservar sus
privilegios.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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