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Se perdió el respeto a la Constitución

La cultura se arma con valores intangibles que operan como códigos de identificación entre la gente. Así sucede con la cultura jurídica y política. La ciudadanía tiene que tener claves de identificación con la ley suprema, que es la Constitución, para respetarla.

Se le ha perdido respeto a la Constitución. La “falta de valores” y la extensa delincuencia -organizada y no- son parte de las consecuencias.

Y es que por un lado, se desdibujaron los objetivos del desarrollo de la nación que se relacionaban con lo que la mayoría ciudadana percibe como sus reivindicaciones más sentidas. Por otro lado, funcionarios y legisladores violan la Constitución a la vista de todos, sin sufrir consecuencias por eso.

En relación a los objetivos del desarrollo: en una sociedad tan desigual como la nuestra, la justicia social debería ser uno de los temas centrales del orden jurídico, político e ideológico. No obstante, las reformas que se le han hecho a la Constitución durante los últimos 30 años redujeron el asunto a programas asistenciales de gobierno.

En el lugar que tenía el mandato de justicia social se dio cabida a preceptos de corte neoliberal, favorables a los intereses mercantiles que se promueven desde sectores como el financiero y las telecomunicaciones, cadenas comerciales y algunas ramas de la manufactura.

Puede decirse que son exigencias de la globalidad, aunque también vale el señalamiento de que han faltado mecanismos compensatorios de la liberalización de los mercados. No hubo política industrial, por ejemplo, porque la clase política no tuvo una visión propia ante el neoliberalismo. Todavía no la perfila.

En lo que han sido duchos nuestros funcionarios y legisladores, es en mantener a la zaga de la liberalización mercantil, la liberalización del régimen político.

La estrechez democrática en México tiene múltiples expresiones. Una muy visible es que la ciudadanía no tiene manera de hacer que los funcionarios que fallan en su cargo o roban para su beneficio, respondan por sus faltas.

Los avances en transparencia del quehacer público sirven para enterarnos de las trapacerías de funcionarios, pero nada más; faltan mecanismos para la rendición de cuentas y sobre todo, para obligarlos a responder de sus actos.

Los ejemplos de faltas e impunidad los vemos todos los días en la prensa; ya hasta adquirió cierto tono chusco la referencia al “moche”.

El caudal de información sobre abusos y corrupción, aunque con frecuencia lleve nombres y apellidos, no basta para exigirles responsabilidad política, administrativa o penal a los responsables.

En 14 años de operación –de 1998 al 2012– la Auditoría Superior de la Federación ha presentado 457 denuncias penales y sólo han procedido en 19 casos –el 4.2 por ciento del total–, aunque con sanciones menores contra funcionarios de mandos medios y bajos (El Financiero, 24/02/2014).

Diego Valadés, ex director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y ex procurador general de la República, habló en el Centro Tepoztlán Víctor L. Urquidi de la disfuncionalidad actual de la Constitución debida, entre otras cosas, a la inviabilidad de la participación ciudadana en fincar responsabilidades a legisladores y funcionarios.

Valadés, es de los constitucionalistas convencidos de que falta una nueva Constitución en México, aunque reconoce que no hay condiciones políticas para convocar a un Congreso Constituyente.

El campo de la política no ofrece, en efecto, un contexto democrático amplio como para pactar una nueva Constitución que contuviera un proyecto de nación en el que fueran identificables estímulos a las inversiones, mecanismos de equidad social y las libertades democráticas.

El problema es que va creciendo el déficit de gobernabilidad desde la disfuncionalidad de la Constitución.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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