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Si Peña Nieto fuera Presidente

Si Morena fuera un mito de López Obrador, si las encuestas no ignoraron a los pobladores de rincones apartados del país ni a los 14 millones de jóvenes que votarán por primera vez o sea, si está dicho todo sobre las preferencias electorales y los 16 millones de indecisos votan en su mayoría por el PRI, Enrique Peña Nieto sería el próximo presidente de México.

Si todas estas condiciones se confirmaran este domingo, el PRI volvería a ocupar la dirección ejecutiva del Estado; lo haría en un momento nacional en el que grupos de intereses particulares han llegado a desafiar al Estado. Peña Nieto está comprometido con algunos de ellos.

La campaña del priista se centró en la promesa de un cambio ordenado hacia un gobierno eficaz. Consiguió un impacto favorable con esa idea, porque contrasta con la percepción de parálisis política y económica que se atribuyen al PAN. Ni Fox ni Calderón fueron capaces de imprimirle rumbo y certeza política y jurídica al avance del país.

Peña promete eficacia, pero esa es sólo una de las condiciones del buen gobierno; otra indispensable es que el sentido de sus acciones favorezca a la nación y no a grupos particulares. Para actuar con visión de Estado, el gobierno tendría que imponerse a intereses poderosos, siempre ajenos  y en algunos casos contrarios al interés nacional. Dos ejemplos:

El narcotráfico. Una urgencia del nuevo gobierno sería demostrar que es posible reducir la violencia y delitos como los secuestros y extorsiones para reivindicar el Estado de derecho. La guerra de Calderón contra las organizaciones criminales las dispersó, penetraron más en la sociedad y su impunidad aceleró el descrédito de las instituciones judiciales. Todos esos males alcanzaron grados mayores en el Estado de México cuando lo gobernaba Peña Nieto, antecedente obligado para estimar lo que haría en esa materia como Presidente.

El sistema político necesita un nuevo acuerdo. El vigente está diseñado para un presidencialismo cuyo poder se dispersó durante los gobiernos panistas, en detrimento de la capacidad del Estado para dirigir la marcha del país.

El poder no desaparece, se ha concentrado entre los gobernadores y corporaciones, como las televisoras, los bancos, otros monopolios y algunos sindicatos que operan como poderes fácticos a favor de sus intereses, en ocasiones contrarios a los del país. Peña Nieto está obligado a defender el corporativismo sindical.

La reconstitución equilibrada del poder del Estado nacional implica una presidencia más firme, pero en equilibrio de pesos y contrapesos con los poderes legislativo, judicial y estatales de la federación. Esa es la condición para que el Estado actúe con eficacia democrática, si de lo que se trata es de abatir las desigualdades y fomentar las inversiones, el crecimiento, el empleo, la seguridad, las garantías civiles y las libertades políticas.

Como gobernador del Estado de México, próximo a ser ungido candidato del PRI a la Presidencia, Peña Nieto promovió el restablecimiento de la cláusula de gobernabilidad en la Cámara de Diputados federal. Insistió en que no se limitara a 8 por ciento la asignación de diputados plurinominales al partido que tuviera mayoría simple, de manera que se le asignaran las curules necesarias para convertirse en mayoría absoluta. La eficacia del gobierno depende, según Peña, del respaldo incondicional del poder Legislativo a sus propósitos, como cuando gobernaba el PRI.

Un editorial de la “mexicanóloga” pro-empresarial del Wall Street Journal, Anastasia O´Grady, observa que “con una mayoría sólida del PRI en la Cámara de Diputados, el nuevo presidente (se refiere a Peña Nieto) puede verse inclinado a defender los restos del corporativismo del partido que se convierten en obstáculo para el progreso”. Concluye que el priista “no es el reformador audaz que México necesita” (WSJ 24/06/2012).

Si las preferencias electorales son las que anticipan las encuestas y el gobierno de Calderón no abusa de las violaciones a la legalidad electoral para tratar de evitar que Josefina Vázquez Mota quede en la tercera posición, la coalición de izquierda que postula a AMLO podría ser la segunda fuerza política en el Congreso. Sería copartícipe de la definición de prioridades, de las reformas legislativas, de la aplicación de la justicia y de los acuerdos internacionales.

Si AMLO perdiera la elección presidencial, la fuerza ganada por la izquierda le permitiría avanzar desde el Congreso hacia el “cambio verdadero”, un rumbo menos mercantil sin negar el mercado, más justiciero sin populismos, menos corrupto y más transparente.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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