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Solalinde

Tiene razón el sacerdote Alejandro Solalinde: en México se violan los derechos humanos de muchas maneras y de muchas personas.

No se refiere Solalinde al maltrato o tortura a manos de las fuerzas armadas del Estado, sino a la injusticia y marginación social. La Comisión Económica para América Latina (Cepal) también destaca la persistencia de la desigualdad que divide a la sociedad en marginados y privilegiados como un problema de injusticia.

Solalinde atribuye la dolorosa marginación al sistema de gobierno. La Cepal se la achaca a la debilidad de la estructura productiva. Dos perspectivas de análisis, dos lenguajes para llegar al mismo escenario.

Los derechos humanos se violan al atacar o limitar “las libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos” contemplados en la declaración respectiva de las Naciones Unidas de 1948.

Desde aquel 1948 se ha seguido discutiendo el concepto de derechos humanos. Para algunos expertos, y Solalinde lo es, abarcan las condiciones que permitan una relación sin exclusiones entre cada persona y la sociedad.

La marginación derivada de las desigualdades que causa el mal sistema de gobierno o las deficientes estructuras productivas (sin duda, la combinación de ambos factores) es, por lo tanto, violatoria de los derechos humanos.

El sacerdote tuvo la rara oportunidad de exponer su denuncia ante el Presidente Enrique Peña Nieto y otros altos servidores públicos, al serle entregado el Premio Nacional de Derechos Humanos 2012 que le otorgó la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

El fundador y presidente del albergue Hermanos en el Camino, de Ixtepec, Oaxaca, incorpora categorías éticas a sus análisis que le permiten comprender mejor que a la mayoría de los economistas, politólogos, sociólogos o historiadores las causas de la marginación y de la injusticia que padecen millones de personas en nuestro país.

La propuesta de Solalinde no es que se termine de globalizar la globalización y de modernizar la modernización para que se cumpla el progreso social prometido, sino cambiar la racionalidad de la economía y del poder que nos domina para poner a la persona en el centro.

Dijo Solalinde en Los Pinos “México está mal, hay que decirlo; hemos tenido un estilo de gobernar que debe

 

quedar en el pasado, debemos, ciertamente, tener como un eje transversal los derechos humanos, para todos y para todas, no nada más de un sector. Necesitamos mirar de otra manera, empezar a ver de otra forma”.

Lo importante, dijo el sacerdote ante la cúpula del nuevo gobierno, “es que nos unamos de verdad y que nuestros ejes sean buscar la justicia, la transparencia, la rendición de cuentas”.

La Cepal, por su parte, no se propone cambiar el sistema ni apela a la justicia por razones humanitarias, pero no ignora los problemas que le acarrean al orden establecido la marginación, la injusticia, la corrupción y la impunidad.

El Panorama Social de América Latina 2012 de ese organismo contiene un capítulo al que denomina Rasgos de la Pobreza, en el que hace una seria advertencia: que el empleo de mala calidad y mal remunerado como es el mayoritario en nuestros países “no es garantía de superación de la pobreza”.

La evidencia es que en nuestros países, la mayoría de los pobres trabaja. Las encuestas de empleo hacen aparecer a America Latina con índices de desempleo mucho menores que en Europa. La verdadera diferencia es la calidad y bajas remuneraciones de los empleos que aquí se ofrecen.

La pobreza no encuentra salida en los malos empleos, que son la mayoría de los que ofrece nuestra estructura productiva, debido a que su baja integración y escala de actividades requiere menos empleados que en las economías integradas y a que sus rezagos tecnológicos limitan su competitividad, que en parte se compensa pagando bajos salarios.

Los problemas de fondo que genera la combinación de limitaciones estructurales de la economía y gobiernos institucionalmente débiles, son la marginación y las desigualdades que no sólo limitan el desarrollo económico, sino que cada vez más son percibidas por la población como una situación injusta, asociada al mal gobierno.

“La percepción de injusticia distributiva y la desconfianza en el poder legislativo, el poder judicial y los partidos políticos se asociaron a lo largo del periodo 1997-2011”, dice la Cepal.

La pobreza no genera estallidos de violencia social, pero las desigualdades sí desencadenan procesos estructurales de descontento.

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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