Get Adobe Flash player

Tortilla cara, salarios bajos

Tortilla cara, salarios bajos

 

Guillermo Knochenhauer

 

Francisco Mayorga Castañeda, titular de la SAGARPA, reconoció, en entrevista con El Financiero, que México no está exento de enfrentar una nueva crisis alimentaria (25/01/2011). La crisis ya está presente en los mercados internacionales e igual que hace dos años, vuelve a presentarse como un alza inmoderada de precios, desmedida en relación a los problemas de abasto, que son muy manejables.

Mientras que los precios internacionales del maíz y del sorgo, por ejemplo, aumentaron 43 por ciento de diciembre del 2009 a diciembre del año pasado, los del trigo suave en 50 por ciento, los de la soya en 23 por ciento y los de la avena en 46 por ciento, su producción mundial será apenas 2.2 por ciento menor a la del año previo (Grupo Consultor de Mercados Agrícolas).

En el caso del maíz, el cereal que más se produce en el mundo, la cosecha será mayor a la del año pasado (816.17 millones de toneladas); ahí el problema es que el consumo crece rápidamente desde que se utiliza maíz para fabricar etanol; la demanda es por 836.12 millones de toneladas. Eso significa tener que restarle un 15 por ciento a los 127 millones de toneladas que se tienen en reservas mundiales.

El punto es que no hay proporción entre el alza de los precios y los desequilibrios entre oferta y demanda que se han presentado. Eso tiene que ver con otros rasgos de la crisis, como es su carácter internacional y la intrusión de Wall Street en las bolsas agropecuarias.

Hace ya medio siglo que la producción de alimentos con fines de exportación dejó de ser una actividad propia de países periféricos (como el nuestro) y se volvió en negocio de los países ricos.

Estados Unidos se convirtió en el granero del mundo, y para ello tuvo que ofrecer “ventajas comparativas” a México y otros países (precios y créditos baratos) para que nuestras tecnócratas autoridades consideraran más convenientes las importaciones y desarticularan la producción interna.

La eficiencia productiva de EUA y Europa convertidos en exportadores de cereales, mantuvo a la baja los precios de esos alimentos hasta que de pronto, en 2005, empezaron a subir los del trigo, el maíz, forrajes y oleaginosas.

La causa más importante de esa subida fue que al desplomarse los precios de acciones en los mercados tradicionales de valores (desde dot.com hasta la hipotecaria/financiera de 2008), los capitales especulativos buscaron refugio en las bolsas de cereales.

Las bolsas agropecuarias son más antiguas que las de acciones industriales; en ellas sólo se intercambiaban excedentes agrícolas hasta que los bancos de inversión de Wall Street, ocupados en hacer dinero comerciando con dinero, sin producir cosas reales, se metieron en la agricultura para hacer sus negocios.

La financiera Goldman Sachs fue la primera que consideró que invertir en alimentos podía ser un excelente negocio. Por su intromisión, a partir de los años noventa del siglo pasado, los precios de los instrumentos financieros (papeles) que representan toneladas de cereales, se intercambian en las bolsas agropecuarias y es la oferta y demanda por esos títulos, cada vez más independiente de la oferta y demanda de las cosechas reales, la que fija el precio de los alimentos.

Así las cosas, siendo México un país importador de cereales, está claramente expuesto a esta crisis alimentaria. No faltarán alimentos a quienes puedan pagarlos, pero su encarecimiento hará más evidente la insuficiencia de los bajos salarios que perciben obreros y empleados en México. (Sólo 9 por ciento gana más de cinco salarios mínimos, más de 727 dólares al mes).

El alza del costo de los alimentos no es coyuntural. El mundo está a merced de los especuladores pero además, está expuesto a un cambio climático que siembra incertidumbre en la producción alimentaria.

Para mitigar la carestía alimentaria, el gobierno de México tendría que actuar en dos frentes, con visión de largo plazo.

Por un lado, la SAGARPA tendría que llevar paquetes tecnológicos, asistencia técnica y financiamiento oportuno a la agricultura que produce para el mercado, a pesar de estar descapitalizada; si esas unidades elevaran a 4 toneladas de maíz sus rendimientos por hectárea, la seguridad alimentaria del país sería mucho menos vulnerable. También habría que fortalecer a la agricultura de subsistencia.

Tal estrategia supone reorientar los recursos públicos, que se han concentrado durante décadas en la agricultura altamente tecnificada, que ya debe andar sola.

El otro frente de acción es detener, con subsidios, el aumento de precios de los alimentos al consumidor. La tortilla, por ejemplo, ya subió de los 9.47 pesos que costó el kilo en promedio durante todo 2009, a 10.81 este enero de 2011. Para el 23 por ciento de los asalariados que apenas ganan hasta dos salarios mínimos (290 dólares mensuales), ese aumento es insoportable.

knochenhaur@prodigy.net.mx

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

Archivo