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Un régimen de gobierno eficaz

Guillermo Knochenhauer

 

Entre las causas de la crisis general que entrampó a México
desde hace cuarenta años, hemos destacado en colaboraciones anteriores el
cambio del discurso del poder, que comenzó con Miguel de la Madrid. Fue la
respuesta y adopción imitativa de fórmulas externas a una crisis económica
mundial que ya tenía algunos años de haberse hecho presente y que había
precipitado el agotamiento del modelo de crecimiento por sustitución de
importaciones de bienes de consumo.

Ese discurso debía hacer creer que la única estrategia
posible era la integración geopolítica, económica y hasta cultural de México a Norteamérica,
idea con la que se quería legitimar la adopción sin adaptación que se hizo del
consenso de Washington.

Ese decálogo de medidas económicas y políticas publicado en
1989, le dio estructura argumental al neoliberalismo: bastaría con la
estabilidad macroeconómica, la apertura al mercado externo y a la inversión
extranjera para impulsar la competitividad y el crecimiento del país.

La realidad ha sido la quiebra de decenas de miles de
empresas, el desmantelamiento de cadenas productivas internas, la enajenación
de sectores clave, como el financiero y un mísero crecimiento del 0.3% anual
promedio del producto por habitante desde 1983 pero eso sí, con estabilidad
macroeconómica.

El régimen político ha sufrido la dispersión del poder en un
orden institucional caduco y el abatimiento de la legitimidad (aceptación
social) de la autoridad del Estado por dos frentes: el doctrinario del
neoliberalismo y el concreto del menor dinamismo económico, el estancamiento de
la movilidad social, la corrupción y la inseguridad. El dulce en ese ámbito
fueron los avances en la contabilidad electoral, aunque el desprecio al IFE que
manifiestan ahora los partidos políticos, bien puede revertir ese recorrido.

Hoy el país tiene un cúmulo inaudito de problemas
económicos, sociales y políticos. México, escribió Antonio Caso hace 90 años,
jamás ha resuelto sus problemas sucesivamente, uno a uno. Los acumula en vez de
seguir un proceso uniforme y graduado, razón por la cual, dice Caso, “a
veces, la patria misma parece peligrar”.

Esa percepción de peligro gira ahora alrededor de los
síntomas de agotamiento de un modelo importado que ha reducido la estrategia
económica y el papel del gobierno en ese ámbito, a mantener la estabilidad de
precios, aún a costa del crecimiento.

Entre los síntomas de agotamiento sobresalen dos a mi
parecer: el estancamiento en el índice de desarrollo humano de la ONU y el
desencanto de los mexicanos con la democracia, que será un remedo mientras no
haya efectiva rendición de cuentas y mejore la distribución de la riqueza.

El Índice de Desarrollo Humano ubica al país en posiciones
cada vez más bajas y con avances cada vez más lentos. El Informe 2011 destaca que
a causa de la desigualdad, México cae hasta la posición 72 entre 187 países, a
pesar de ser una de las quince mayores economías del mundo por el valor de su
producción; destaca también que la tasa promedio de crecimiento anual del
índice bajó del 1.1% que promedió en el periodo 1990 a 2000 a sólo 0.6% entre
los años 2000 y 2011.

El estancamiento de la calidad de la vida en México lo
relaciona la población con la ineficacia, corrupción e impunidad de “los
políticos”. Tal percepción se refleja en el informe anual 2011 de Latinobarómetro,
que revela que entre los mexicanos ha crecido el desencanto con la
democratización a medias que tenemos y que se ve al autoritarismo como una
opción menos mala que en el resto del continente.

Los datos y sus implicaciones son sin duda preocupantes,
pero no a causa de que reflejen una mala educación cívica, como algunos han
dicho, sino acaso porque revelan la actitud reactiva de la sociedad ante la
impunidad de la clase política. No se necesitan campañas de “educación
cívica” para revertir el desencanto ciudadano con la democracia, sino que
ésta lo sea realmente incorporando la rendición de cuentas a la ciudadanía.

Según Latinbarómetro, en 2010 apoyaban la democracia el 49% de
los mexicanos, muy abajo del 61% promedio de América Latina, pero en 2011 el
apoyo cayó al 40%. Y es que 83% de los mexicanos piensa que en México no “Se
gobierna para las mayorías”.

Después de cinco años de vivir con miedo por la inseguridad,
la pérdida de eficiencia jurídica del Estado y de contemplar con impotencia la
corrupción e impunidad de autoridades, es comprensible que el 14% de los
mexicanos vea bien que llegara un gobierno autoritario y que al 36% le de lo
mismo.

Cambiar esta percepción ciudadana no es asunto de campañas
de educación sino de recuperar objetivos del desarrollo relacionados con la
calidad de vida, lo cual hace indispensable el combate a la impunidad.

knochenhauer@prodigy.net.mx

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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