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Va solo el gobierno en la reforma energética

El Presidente Peña Nieto ofrece que el 2014 será el año de la eficacia. No aclara en qué sentido será eficaz; de cualquier manera contrastaría con el 2013, que no fue de acciones siquiera medianamente claras ante problemas graves.  

El año pasado pareció de contemplación gubernamental ante asuntos tan críticos como la inseguridad pública y el bajo crecimiento económico, la baja calidad de los pocos empleos que se crean, las pobres remuneraciones salariales y desde luego, la profundización de las desigualdades sociales.

El ofrecimiento presidencial sugiere que la concentración de esfuerzos que puso en sacar las reformas constitucionales, se trasladará a ejercer acciones de gobierno en la administración pública, la cual mucho tiene que ver con el aprovechamiento eficiente y eficaz de recursos públicos y privados.

Sería bueno, pero difícil que así vaya a ser, por dos motivos principales: las reformas todavía requieren el patrocinio de su promotor porque están lejos de ser normas de acción y la que más interesó siempre al gobierno, la energética, estará en un terreno de negociaciones ajeno, el trasnacional.

Las reformas laboral, educativa, de telecomunicaciones, financiera, la de competencia económica, el mazacote político-electoral y la de deuda de estados y municipios, además de las relativas al poder judicial, seguirán distrayendo al gobierno: apenas dieron su primer paso legislativo, que fueron los cambios constitucionales.

Lo que se aprobó fue cupularmente diseñado por el gobierno y las dirigencias nacionales del PRI, PAN y PRD en el marco del Pacto por México, ya disuelto.

Lo que sigue es aún más importante, que son las leyes reglamentarias que definen “cómo” se harán las cosas. Es la oportunidad de los núcleos de poder económico y político para incidir, ya no en el “qué” se proponen lograr las reformas, sino en cómo afectará a unos y beneficiará a otros su aplicación.

Esa es la trascendencia de la agenda legislativa de este año que además, está sobrecargada ya que “incluye alrededor de 30 reformas a leyes existentes, la creación de cerca de 17 nuevas, así como el nombramiento de diversas autoridades” (Agenda legislativa 2014, Luis Carlos Ugalde, El Financiero, 7 de Enero de 2014).

 

Van solos gobierno y PRI a negociar con particulares

Una diferencia sustancial con el 2013, es que los contenidos en la agenda legislativa, los que deberán perfilar las reformas constitucionales, los decidirá el gobierno y su partido prácticamente solos.

Disuelto el Pacto por México por la controversia que generó la reforma de los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución con el PRD, lo que queda en el Congreso es una oposición con divisiones entre PAN y PRD y dividida al interior de cada uno de ellos, metidos como están en la pugna interna por la renovación de su respectiva dirigencia nacional.

El PRI y sus satélites, el Panal y el Partido Verde, reúnen los votos necesarios para hacer aprobar cada iniciativa de la agenda legislativa. No tendría que negociar con los partidos de oposición, pero tendrá que hacerlo con los sectores económicos en que inciden las reformas.

A esas negociaciones, el gobierno puede ir solo. La reforma en materia energética, por ejemplo, no estableció ningún mecanismo de control para el Congreso.

Los legisladores tienen instrumentos de control sobre los organismos públicos descentralizados, pero la reforma convirtió a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad en “empresas productivas del Estado”, categoría creada ex profeso sobre la que no tienen injerencia alguna diputados ni senadores.

Así podrá el gobierno conducir solo las negociaciones de los contratos y planes de negocio de las petroleras transnacionales, que vienen a participar de las actividades que hacen de Pemex la tercera petrolera más rentable del mundo.

El Presidente ofrece eficacia de su gobierno. ¿Está pensando en el esfuerzo para elevar la seguridad y los ingresos ciudadanos, o en la seguridad jurídica y garantías para concretar el plan de negocios que es la reforma energética?

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Datos Personales

Guillermo Knochenhauer es:

• Profesor de asignatura por oposición, Sociedad y Estado en México I y II, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

• Licenciado en Sociología y Maestro en Historia.

• Analista en sociología rural.

•Colaborador semanal del diario El Financiero, sección Opinión como analista de asuntos políticos.

•Colaborador semanal del diario La Jornada Morelos, sección Opinión.

Libros

• Coautor del libro "México Hoy", coordinado por Enrique Florescano y Pablo González Casanova, Editorial Siglo XXI (1979)

• Coautor del libro "Por una Nueva Política Alimentaria", coordinado por Gustavo Esteva, (1984). Editorial Opción, S.C. (1984)

• Coautor del libro "El Impacto de la TV en Cinco Comunidades Vírgenes de México", UNAM UNICEF, México 1984, publicado a partir de la investigación sobre Publicidad Televisiva y Cultura Alimentaria, realizada por acuerdo interinstitucio¬nal para UNICEF.

• Coautor del libro "El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis, coordinado por Armando Labra y el Dr. Pablo González Casanova. Editorial Siglo XXI, México 1989.

• Autor del libro "Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes". El Día en Libros-IEPES, México, 1990.

• Coautor del libro "Nueva Estrategia de Desarrollo", Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2011.

• Autor de Educación, Productividad y Empleo, publicación mensual y compendio anual del Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, A.C. entre los años de 1996 a 2003.

• Es autor de una veintena de ensayos en revistas especializadas, como la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, la Revista del Colegio, del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública y la Revista y la Revista Comercio Exterior, del Banco Nacional de Comercio Exterior. También ha publicado decenas de ensayos en las revistas Nexos y Este País.

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